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Campeones del mundo - Año 1

España es primera y espera a Portugal

por JOSÉ MANUEL CUÉLLAR | Pretoria - 26/06/2010

Esto funciona de dos maneras: o vives y mueres con lo tuyo, o tienes diarrea a la hora de la verdad y decides cambiarlo todo porque el que tienes enfrente se llama España, Brasil o Alemania. Y a Bielsa le entró diarrea de dodotis. Dejó fuera a su goleador Suazo para mantener una línea de seis centrocampistas e intentar cortar la circulación de balón española. Sí, era una línea muy adelantada, pero ningún delantero y todo el mundo conteniendo detrás del balón, así que cuando robaban el esférico ni tenían gol ni creatividad. Crearon ocasiones por cercanía, no por proximidad.

Podía parecer que fue un planteamiento valiente el de los chilenos, pero fue una engañifa. Ni se tapaba los pies ni se tapaba la cabeza, era simplemente un dragaminas en el medio campo preparado para no dejar jugar al contrario, no para que jugara el equipo propio como había hecho en los partidos anteriores. Todo lo contrario a lo que le habían enseñado Menotti y Valdano, una traición a sí mismo y al equipo.

En ese ir sin ir, en ese galimatías de la zona ancha, España mantuvo la serenidad, aguantó bien la presión y descargó a Piqué, que lee bien estos crucigramas. De hecho, se los sabe de memoria: "Venid, venid, que os voy a cambiar la cara con un pase largo". Y al segundo pelotazo les pintó el rostro de ceniza muerte porque el catalán es un franco tirador de larga distancia. Salió Bravo a por esas uvas que de vez en cuando se come en Donosti y por ahí le trincó Villa. No fue un golpeo fácil como pudo parecer. Primero le vino a la zurda cuando es diestro y además estaba escorado, así que tenia que darle la curva exacta, como esos concursos que se hacen en los descansos para ver si el aficionado la cuela desde el medio campo. Sólo que David es un profesional y tiene una puntería desmedida. La clavó con una precisión de cirujano y comenzó a abrir la tumba chilena.

Ahí se destapó Chile. Nada que decir arriba porque no tenía a Suazo ni nadie a quien dar el cuero para que esperara la llegada de la segunda línea. No tenía a nadie para llegar al gol. En la desesperación comenzó a salir el hacha de la impotencia ante un árbitro cobarde y cagón, que reaccionó tarde y mal. Se comió un penalti a Torres y ya tenía que haber echado a Estrada antes, pero le expulsó cuando menos debía, en un tropezón involuntario con Torres. Pero le cobró la factura anterior con la tarjeta del que tiene la conciencia sucia.

En el descontrol chileno, todos los fusibles empezaron a fallarles. En cuanto se les fueron los pulmones comenzaron a llegar tarde y ahí les trincó el tiqui taca. Con la sencillez de una jugada de fútbol sala, Iniesta les clavó el segundo y además les dejó con diez. A partir de ahí todo fue torear y torear, pase por aquí, pase por allí y Chile, tan audaz otros días, tan arrojada, se fue al hoyo por el sumidero que le había abierto su técnico renunciando a su propio estilo.

Cambio radical

Tras el descanso, Bielsa lo cambió todo. Metió a Paredes y Millar, dos jugadores de corte muy ofensivo, buscando un casi imposible. El casi lo puso España con una salida floja y condescendiente, impropia de un equipo aspirante. Le costó un gol, de rebote, pero gol al fin y al cabo, y permitió una cercanía que ni venía a cuento ni se esperaba.

Lo cierto es que Chile se lavó la cara en una segunda parte de honor y tronío. Con uno menos, dio un paso adelante y plantó cara. Como tiene buenos futbolistas jugó de tú a tú, sin miedo ni corsés, sólo que jugar con uno menos ante un rival como España es complicado. Has de correr el doble, tragar muchas millas y dejarte tres cuartos de pulmón en cada carrera. Y los minutos pasan y las botas pesan, y pesan y pesan. Y ellos tocando, sin apuros, sin desgastarse, esperando ver el hueco y meterte la puntilla. Muy difícil.

Como era de esperar, los de Del Bosque acabaron agarrando el balón y apenas lo soltaron. No cerraron el partido por un poco de altivez que habrá que desalojar de sopetón, pero lo cierto es que tampoco pasaron más apuros de los normales. Manejaron el encuentro con solvencia y con seguridad, pero acabaron venciendo con más apuros de los necesarios. Eso sí, evitan a Brasil y se van a por Portugal y ese Geyper Man que tiene con el 7 a la espalda...

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