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Campeones del mundo - Año 1

Wesley Sneijder

Wesley Sneijder

Demarcación: Centrocampista
Selección: Holanda

Como sacadas de un cuadro, las pinceladas de Sneijder sobre el césped dibujan un cuadro de Rembrandt. A veces suave en el toque, otras difuso en las formas, Wesley Sneijder fue el faro de la selección holandesa en Sudáfrica.

Tras una fase de clasificación impoluta -ocho victorias en ocho partidos- la otra «naranja mecánica» tenía la intención de pelear con los mejores. Sneijder, discípulo de la cantera del Ajax, llegaba a la cita del año con el triplete bajo el brazo con el Inter de Milán. En parte, gracias a un Mourinho que a golpe de caricias en la espalda convirtió en cenizas su ansiedad y recuperó su mejor versión.

El talento, dicen, no tarda en asomar. Sneijder siguió la máxima a raja tabla en Sudáfrica. No marcó en el debut ante Dinamarca, pero deslumbró por su movilidad, sus diagonales y, en definitiva, por dar luz al combinado de Van Marwijk. El encuentro con la portería rival llegó al segundo día, en el duelo contra Japón. Wesley recogió de primeras un balón muerto en la frontal del área y con un potente derechazo, y la ayuda del portero, logró el tanto de la victoria.

La luz de su fútbol volvió a brillar con fuerza en la fase decisiva. Primero ante Eslovaquia, en el primer debut de Robben en Sudáfrica, con buen toque, juego entre líneas y un gol que terminaría dando el pase a la «orange». En cuartos esperaba la empresa más temible, Brasil. Pero la pentacampeona claudicaría ante la selección holandesa, liderada por dos goles de Wesley, otra vez nombrado mejor jugador del partido. El primero lo hizo en un centro que habría firmado su compañero Robben, y el segundo, el de la victoria, llegó de cabeza. Su versatilidad hizo más grande su fútbol.

Antes de llegar a la final, Holanda jugó contra la mejor Uruguay en décadas. Sneijder, de nuevo iluminado, encontró un hueco imposible en un tiro cruzado para marcar su quinto tanto en el campeonato. Compartiría números con los otros dos máximos goleadores, Mueller y David Villa, con el que se enfrentaría en la final. El juego de España, y la destrucción de Holanda, limitaron el fútbol de Sneijder. Algunos destellos, sin embargo, nos dejaron sin respiración. Como aquella pelota en profundidad a Robben que sacó la pierna de Iker, y el corazón de toda España

No todo son luces en los cuadros de Rembrandt. A veces, Wesley se apaga ante empresas más o menos importantes. Y su nivel tras la Copa del Mundo fue, sin duda, bajó un par de escalones. Los que separan la gloria de la mediocridad. En parte por alguna molestia física -como la que le impidió jugar el Mundialito de Clubes- y en parte por el propio Inter, que ya sin Mourinho fue incapaz de asumir su posición de mando. Todo ello precipitó el adiós a la defensa de la Champions tras una pésima eliminatoria ante el Schalke de Raúl.

Sneijder, eso sí, brilló más que el resto de su equipo. Y sus números de la última temporada fueron similares a los de su primer año en Madrid, donde recibió toda clase de halagos. Su luz, la del buen fútbol, todavía tiene partidos que iluminar.

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