El nuevo corazón de Nueva York

La Torre de la Libertad avanza a ritmo de un piso por semana con el objetivo de convertirse en el nuevo icono de los neoyorquinos

Jaime G. Mora

La zona cero volverá a ser el punto más alto de Nueva York. Diez años después de los atentados que tumbaron las colosales Torres Gemelas, el corazón de la capital del mundo vuelve a latir. Una antena elevará a 1776 pies –541 metros– los 104 pisos del World Trade Center 1, una cifra que rememora el año en que Estados Unidos se independizó de Gran Bretaña.

La que iba a llamarse Torre de la Libertad se encuentra en la fase final de su construcción. Avanza a un piso por semana –ya supera 80 pisos de los 104 que tendrá– hacia el punto más alto de Estados Unidos. Un nuevo icono para los neoyorquinos, que han vivido demasiado tiempo sin la instantánea del río Hudson atravesado por un rascacielos.

No será, no obstante, la única torre en el perímetro de 64.000 metros cuadrados vallado durante la última década. El proyecto del arquitecto Daniel Libeskind encontró el equilibrio entre la vorágine financiera y comercial con el patriotismo de EE.UU. Cuatro torres, ninguna por debajo de los 297 metros, unos cuatrocientos robles, un memorial y un majestuoso intercambiador rodearán dos estanques con cascadas donde antes se alzaban las Torres Gemelas.

«Los familiares verán los nombres de sus padres, hijos o hermanos grabados en las placas»

El centro de la nueva zona cero sigue siendo para las Torres Gemelas. Es una de las pocas cosas cuya construcción ha finalizado. El 11 de septiembre de 2011 los familiares podrán ver los nombres de sus padres, hijos o hermanos grabados en las placas de bronce que rodean los dos estanques hundidos en el suelo.

Entre el proyecto de Michael Arad y Peter Walker se encuentra el acceso al Memorial Center, que incluye un panteón con restos de las víctimas. Las 2.753 personas tendrán presencia junto a los cimientos originales de las torres. El museo quedará abierto el día del décimo aniversario aunque no estará finalizado hasta más tarde. El museo se organizará en tres partes: testimonios de aquella mañana de infausto recuerdo, la historia de Al Qaida y los conflictos posteriores al atentado, con presencia de Londres y Madrid. La visita es gratis, pero hay que reservar entrada con unos seis meses de antelación: ya se han repartido 250.000 pases.

La polémica de Calatrava

El National 9/11 Memorial Museum comunica con el intercambiador de transportes diseñado por el arquitecto español Santiago Calatrava. Una estructura tan fantástica como polémica. Muchas voces han criticado la exuberancia de su diseño casi tanto como el coste, que no para de crecer. El presupuesto ya asciende a 2.200 millones de euros frente a los 1.500 inicialmente planteados para lo que el crítico Nicolai Ouroussoff califica como «un monumento al ego creativo». Opulencia en el punto que cambió el mundo.

La superficie estará poblada por 400 robles y un peral rescatado de entre los escombros, el «survivor tree». La construcción de los rascacielos tardará más en llegar. El World Trade Center 1 es el más avanzado porque ha logrado superar las dificultades económicas en gran parte, gracias a Condé Nast, que pagará 1.400 millones de euros por 97.000 metros cuadrados. El próximo edificio más alto de EE.UU. es también uno de los más caros de la historia con el metro cuadrado a 7.000 euros. Se espera que, con el anuncio de Condé Nast, Manhattan recobre el protagonismo, algo que parece posible puesto que otros gestores comerciales están dispuestos a invertir.

También está en obras la torre World Trade Center 4, de Fumihiko Maki. Está previsto que los 72 pisos eleven el edificio de oficinas hasta los 297,2 metros. Iniciado en 2008, se espera que quede listo para el año 2013. Mientras tanto, las torres de Norman Foster y Richard Rogers siguen siendo maquetas. Un centro comercial y centro de artes escénicas completarán el complejo.

De momento, es el World Trade Center 7 quien vigila desde sus 226 metros la próxima zona cero. Destruido el 11 de septiembre de 2001, el edificio cercano al complejo fue abierto en 2006 gracias al impulso de la inmobiliaria de Larry Silverstein. Un espectador de lujo para asistir al nacimiento de la Nueva York post 11-S.

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