Thomas Heindeberger, marido de una azafata

Thomas Heindeberger, marido de una azafata

«Me llamó para decirme que había dejado la comida preparada»

Emili J. Blasco*

Michele Heidenberger, de 52 años, era la principal azafata del vuelo 77 de American Airlines que se estrelló contra el Pentágono. «Aquella mañana, a eso de las 6.45, llamó para asegurarse de que me había levantado y para decirme que había dejado la comida preparada», explica su marido, piloto de avión, que ese día se encontraba en casa porque se repartían los días de trabajo de manera que al menos uno de los pudiera estar en casa con los hijos.

«No pudo llamarme desde el avión. Barbara Olson [una conocida comentarista de televisión que viajaba como pasajera] llamó a su marido, que le informó de que dos aviones acababan de impactar contra las Torres Gemelas, y otra azafata consiguió hablar con su padre. Yo creo que Michele habría estado con los tres niños que iban a California después de haber ganado un concurso de National Geographic, diciéndoles que todo iba a salir bien. O quizás fue una de las primeras personas que los terroristas mataron, porque tenía un carácter muy fuerte», dice Thomas Heindeberger junto al monumento que a las puertas del Pentágono recuerda a las 184 personas muertas el 11-S en ese lugar. «Son conjeturas, porque no sabemos lo que pasó dentro del avión. Pero sea como fuere, pagaron el precio más caro», añade.

«Era toda una madre, mi mejor amiga, mi gran amor. Quien tenga hijos puede entender qué duro es eso para un adolescente. Nuestro hijo tenía 14 años, nuestra hija 20. Ambos estaban en aquel momento cerca de casa, así que les hice regresar y yo mismo pude anunciarles que su madre había muerto».

«Era el vuelo 77, el de mi esposa»

«Cuando al principio dijeron que al parecer un avión de American Airlines procedente de Boston se había estrellado contra una de las torres del World Trade Center, pensé que Michele estaba bien, pues ella partía de Washington. De todos modos, para quedarme tranquilo, llamé al piloto jefe de la compañía. Sus primeras palabras fueron: 'lo siento'. Algo ocurría con el vuelo de Michele, pero no estaba claro. Eran las 9.05 y en ese momento Michele aún estaba con vida en el avión. Vi el impacto en la segunda de las Torres Gemelas y luego en televisión anunciaron una explosión en el Pentágono, pero no relacioné los dos escenarios. En minutos llegó la noticia: era el vuelo 77, el de mi esposa».

Thomas Heidenberger preside la Asociación de Víctimas del Pentágono. Gracias a su impulso, fue el primer monumento del 11-S en quedar completado. «Esto está aquí para guardar la memoria no solo de las 184 personas muertas, sino para que también las próximas generaciones mantengan vivo el recuerdo del ataque».

*EMILI J. BLASCO es corresponsal de ABC en Nueva York.

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