Luis Rojas Marcos, psiquiatra

Luis Rojas Marcos, psiquiatra

«Hay quien se acuerda con pelos y señales de haber estado en las Torres, y no estuvo»

Anna Grau*

El psiquiatra español Luis Rojas Marcos es uno de los supervivientes más famosos de aquel atentado, a cuyo escenario acudió inmediatamente, en su calidad de responsable de los servicios públicos de salud de la ciudad de Nueva York. Desde entonces ha dedicado muchas horas de investigación y de escritura al milagro psicológico que requiere sobreponerse a una cosa así. Su próximo libro versa sobre los mecanismos de la memoria para lidiar con semejantes traumas. Algunos son francamente curiosos.

«Hay quien trata de minimizar los recuerdos que duelen, de recordar lo mínimo y lo más borroso posible, y hay en cambio quien se acuerda con pelos y señales de haber estado en las Torres, pero no estuvo», nos cuenta. Gente que ha fabricado mentalmente su condición de víctima, en la que cree a pies juntillas.

También está el que sabe que no estuvo, porque lo vio todo por la tele, pero le impresionó tanto como para justificar un diagnóstico de estrés post-traumático. Tan grande fue su identificación con las víctimas. Otros han pasado a un incomprensible lado oscuro, como Juan Caballero, recientemente condenado por abusos sexuales contra la hija de un amigo suyo fallecido en las Torres. Tras la desgracia Caballero se erigió en protector de la familia pero definitivamente algo se torció.

Es un caso muy excepcional. Pero Rojas Marcos nos habla de bomberos y policías que han llegado a la infidelidad y al divorcio para casarse con viudas de compañeros muertos a las que afanosamente consolaban. El psiquiatra conoce bien los espejismos románticos que anidan en toda operación de rescate. «Por eso a nosotros nos quitan la licencia si nos enamoramos de pacientes, y nos entrenan para que no ocurra», nos relata.

Y añade que, aunque el 11-S tuvo la virtud de sacar lo mejor de muchos neoyorquinos, «también pudo hundir a los más frágiles, a los que a lo mejor salían de un cuadro de alcoholismo, de depresión, etc».

Pero no sería Rojas Marcos si no se despidiera con una nota optimista: «estamos más unidos desde entonces, porque nos sabemos más vulnerables, sabemos que de repente es posible que nuestra vida dependa de la generosidad de un desconocido; y desde ese día tenemos claro que Nueva York está llena de ángeles anónimos»

*ANNA GRAU ha sido corresponsal de ABC en Nueva York.

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