Kenneth Williams, capellán del Pentágono

Kenneth Williams, capellán del Pentágono

«La emoción es muy intensa, el dolor sigue a flor de piel»

Emili J. Blasco*

«Vienen aquí, juntan las manos y rezan. La emoción de supervivientes y familiares es todavía muy intensa. El dolor sigue a flor de piel». Kenneth Williams es testigo privilegiado de ese dolor. Como capellán del Pentágono, su responsabilidad es confortar a quienes acuden a la capilla abierta justo en la zona que fue destruida por el impacto del avión.

«De las 183 personas que murieron aquí, 59 viajaban en el avión y 125 estaban en el Pentágono, de ellas 55 eran militares. Para muchas de sus familias, lo militar es casi una extensión de su hogar, así que vienen con frecuencia a esta capilla. Muchas veces lloran, y les recuerdo que, siendo un misterio la muerte y el dolor, sus seres queridos tuvieron una condecoración en el Cielo», afirma el teniente coronel Williams.

«Lo más duro», añade este pastor baptista, «es cuando se te acerca alguien que ha sufrido una grave minusvalía para el resto de sus días. Les digo que rezar no es solo un consuelo, sino que ayuda a encontrar sentido de la vida, incluso después de una tragedia sin parangón como la del 11-S».

*EMILI J. BLASCO es corresponsal de ABC en Nueva York.

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