El primer aniversario sin Bin Laden

La muerte del líder de Al Qaida supone una salida menos incómoda a las guerras de Afganistán y de Irak

Luis Cano

El décimo aniversario del 11-S es una fecha ambivalente. Estados Unidos recuerda el mayor atentado jamás padecido en su suelo, pero también el primero sin el líder que inspiró el ataque. La muerte de Osama bin Laden venda una herida que ni las guerras de Afganistán y de Irak pudieron aliviar.   

El cadáver de Bin Laden no tuvo tiempo de convertirse en reliquia ni santuario

La caída de las Torres Gemelas desató una lucha tan difusa como interminable contra un enemigo sin ejército y sin nación. Los fundamentalistas islámicos de Al Qaida eran el objetivo, las montañas afganas el  principal refugio de terroristas, y Bin Laden su líder y única cara reconocible popularmente.

Los esporádicos mensajes del fundador de Al Qaida recordaban la impotencia del primer Ejército del mundo para cazar a su objetivo número uno desde el 11-S. Osama bin Laden, radicalizado tras su participación en la yihad contra la invasión soviética de Afganistán, responsable de los atentados a las embajadas de EE.UU. en Kenia y Tanzania, y del ataque al destructor USS Cole. La última pista del terrorista más buscado quedó perdida en las montañas afganas, en una inescrutable cueva de la inhóspita Tora Bora, en la frontera con Pakistán. La huella se había diluido entre el ruido de una guerra contra el terrorismo plasmada en dos invasiones bélicas.

Escondido en Paquistán

Osama bin Laden vivió sus últimos cinco años escondido en Abbottabad, a las afueras de Islamabad, en una casa de campo rodeada de prestigiosas academias militares. Una fortaleza en plena ciudad que puso en evidencia a los servicios de inteligencia paquistaníes. Estados Unidos actuó de policía, juez y verdugo ante la desconfianza hacia un Pakistán inundado de dólares para la lucha contra el terrorismo, impotente, pero sospechoso de condescendencia con los terroristas.

Estados Unidos actuó de policía, juez y verdugo ante la desconfianza hacia Pakistán

La interceptación de la llamada de un correo de Bin Laden destapó la pista inicial para su captura. Un reducido equipo de élite de los marines resolvió la misión contra el enemigo público número uno bajo la orden de vivo o muerto. Los Navy Seal irrumpieron en la vivienda desde dos helicópteros. En la tercera planta estaba Bin Laden, desarmado y acompañado de una pequeña guardia. Un disparo en la cabeza zanjó diez años de búsqueda obsesiva. Y su cuerpo, arrojado al mar, no tuvo oportunidad de convertirse en motivo de reliquia o santuario del yihadismo. La Casa Blanca no publicó imagen alguna del cadáver.

Victoria parcial

La muerte del líder de Al Qaida enmascara una salida menos incómoda para Estados Unidos. La paulatina retirada de las tropas de Afganistán y de Irak, anunciada antes de la operación contra Bin Laden, es menos derrotista. El presidente Obama acalló rumores de debilidad. El presidente Bush cruzó una meta volante de la carrera bélica emprendida tras el 11-S. Incluso los partidarios de la cárcel de Guantánamo enarbolaron su justificación de las opacas prácticas presidiarias.

El final de Osama bin Laden, sin embargo, convive más cerca del terreno simbólico que práctico. La difusa red tejida por Al Qaida la convierten en una organización formada por células autónomas, sin necesidad de un jefe organizador. El papel de Bin Laden era más de luz espiritual que operativa. Su lugarteniente Ayman Al-Zawahiri ocupa ya su puesto. La Base está lejos de desaparecer con la muerte de su líder original. La red continúa su terror, como anunció inmediatamente después del final del cerebro del 11-S: «La muerte de Osama bin Laden no será llorada. La guerra santa continuará».

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  • Un hombre celebra en la Zona Cero en Nueva York la muerte de Osama Bin Laden .(EFE)

    Un hombre celebra en la Zona Cero en Nueva York la muerte de Osama Bin Laden .(EFE)

  • Portada de ABC del 3 de mayo de 2011.

    Portada de ABC del 3 de mayo de 2011.

  • La Casa Blanca recibe información sobre la misión contra Osama bin Laden. (AFP)

    La Casa Blanca recibe información sobre la misión contra Osama bin Laden. (AFP)

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