Zapatero sella en Nueva York la «reconciliación» con Marruecos
Zapatero y Mohamed VI, hoy en Nueva York - EFE

Zapatero sella en Nueva York la «reconciliación» con Marruecos

El jefe del Ejecutivo y Mohamed VI repasaron anoche la relación entre los dos países

MADRID Actualizado:

Las conflictivas relaciones bilaterales entre España y Marruecos llegaron ayer a Nueva York con la entrevista entre José Luis Rodríguez Zapatero y Mohamed VI en la sede de Naciones Unidas, aprovechando las citas de la Asamblea General. El presidente del Gobierno buscó la reunión con el Rey de Marruecos para tratar de que cese el rosario de episodios que en los últimos meses han puesto en entredicho la afirmación del Ejecutivo de que las relaciones entre los dos países son excelentes.

Tanto es así que cuando ayer comenzaron la reunión, tras un saludo de Mohamed VI en español, Zapatero se dirigió a él con unas clarificadoras palabras, que se pudieron escuchar por el sonido captado por los micrófonos de las cámaras de televisión. Tras afirmar que se encontraba «encantado de volverle a ver», añadió, ante los fotógrafos, y consciente de la expectación creada y de la relevancia de las imágenes: «La foto es lo más importante». Eso sí, en las fotos de la reunión sólo se vio una bandera marroquí, pero ninguna española.

Luego, tras el encuentro, Zapatero dijo a los periodistas que en la reunión se reafirmó la idea de trabajar «en un espíritu de colaboración, de buena relación y de entendimiento, bajo un principio de solidaridad».

Embajadores

A tenor de las palabras del presidente del Gobierno las cosas han vuelto a la normalidad, hasta el punto de que se espera que en fechas próximas Marruecos envíe a Madrid a Ahmed Oul Souleim, antiguo responsable del Frente Polisario, a quien el Gobierno tardó más de dos meses en dar el plácet por esa peculiaridad, pero que no había viajado a nuestro país, sencillamente porque Mohamed VI no lo creía conveniente, de forma que no hay embajador marroquí en España desde comienzos de año. La normalización, en este sentido se completará con el plácet de Marruecos para Alberto Navarro, solicitado hace dos meses, para que sustituya como embajador en Rabat a Luis Planas.

Además, según dijo Zapatero, a comienzos del año próximo se celebrará en suelo marroquí la Reunión de Alto Nivel entre los dos países.

Zapatero apostó ayer por alcanzar un acuerdo entre las partes sobre el Sáhara

Ello debería servir para recuperar el idilio entre Madrid y Rabat, que se vio favorecido por el alineamiento más o menos evidente del Gobierno de Zapatero con las tesis marroquíes sobre el Sahara Occidental, pero que se torció cuando a finales del pasado año se produjo el caso «Aminetu Haidar». Desde entonces, las relaciones bilaterales no han sido precisamente una balsa de aceite, pese a los esfuerzos de las autoridades españolas y Mohamed VI no se ha esmerado en mostrar una imagen de sintonía. Ni siquiera acudió a la primera cumbre entre la UE y Marruecos que se celebró en Granada bajo presidencia de España. Es cierto que no suele asistir a eventos internacionales, pero aquella parecía una buena ocasión para hacerlo, del mismo modo que ha viajado a Nueva York para defender en la ONU su plan de autonomía para el Sahara, el asunto que verdaderamente le interesa, y que, por cierto, según reconoció Zapatero no estuvo presente ayer en la conversación.

Aún así, al ser preguntado por los periodistas, el presidente del Gobierno apostó ayer por alcanzar un acuerdo entre las partes como solución al contencioso, respaldando los esfuerzos de naciones Unidas para conseguirlo.

Crisis de Melilla

De lo que sí se habló fue de la crisis vivida el pasado mes de agosto tras las quejas marroquíes sobre la actuación de la Policía española en la frontera de Melilla, una crisis que ha sido vinculada por muchos observadores al sobrevuelo de dos helicópteros militares del yate en el que descansaba Mohamed VI en aguas próximas a Alhucemas. El monarca alauí no cree que el sobrevuelo estuviera motivado simplemente por razones operativas y así lo hizo saber, entre otros a Su Majestad el Rey, que le llamó para explicarle lo sucedido y decirle que hay que evitar «malentendidos» que puedan enturbiar las relaciones.

Ayer, el jefe del Ejecutivo señaló que habían conversado sobre lo ocurrido en Melilla, pero precisó que no entraron en detalles y que los ministros de Asuntos Exteriores están en contacto para trabajar en un espíritu de buena voluntad y de colaboración.

Las palabras de Zapatero ponen de relieve el deseo del Ejecutivo de pasar página a esos incidentes, porque es obvio que pone por delante el mantenimiento de una relación que durante unos cuantos años le permitido mirar hacia el Sur con una cierta tranquilidad. «Son unas relaciones estratégicas», reiteró el presidente del Gobierno haciendo hincapié en las cuestiones que se refieren a la seguridad y también a la inmigración ilegal. Incluso, recordó los asaltos de inmigrantes subsaharianos que hace unos años se produjeron en las fronteras de Ceuta y Melilla.

Conversación con el Rey

Zapatero dijo también que espera que se pueda celebrar en el encuentro que acordaron Don Juan Carlos y Mohamed VI y señaló que al Gobierno «ve con simpatía» que así sea y además, lo cree «conveniente», aunque insistió en que corresponde fijar el momento a ambas Casas Reales.

La conversación entre los dos mandatarios tendrá continuidad el viernes, día 24, en la entrevista entre los ministros de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos y Taieb Fassi Fhiri, que ayer participaron en la entrevista.

Zapatero se reunió también ayer con el presidente israelí, Simon Peres, y con el de Bolivia, Evo Morales.