Zapatero junto a José Bono y Javier Rojo en el Senado, adonde acudió a la sesión de control, - IGNACIO GIL

Zapatero apoya ahora a Gómez porque «quien gana es el mejor»

No contesta a los que le piden que desvele su futuro, pero respeta «las interpretaciones»

MADRID. Actualizado:

Todo el PSOE se ha subido al carro de Tomás Gómez en 48 horas. La consigna para amortiguar el mazazo sufrido por José Luis Rodríguez Zapatero al perder el pulso que le lanzó Gómez para encabezar la candidatura a la Comunidad de Madrid, es arropar al secretario general del PSM y minimizar los daños que ha producido el convulso proceso de primarias. Todos los ministros se lanzaron ayer a ensalzar las virtudes de Gómez. El primero que lo hizo, rompiendo el silencio que mantenía desde el pasado domingo, fue el presidente del Gobierno.

Aunque evitó encontrarse antes con los numerosos medios de comunicación que abarrotaban los pasillos del Senado al inicio de la sesión de control —llegó dos horas antes para almorzar con el presidente del Senado, Javier Rojo,—, después, sus servicios de prensa pactaron una breve comparecencia de Zapatero al finalizar su intervención parlamentaria. Eso sí, no sin antes saludar al presidente del Congreso, José Bono, que, casualmente, se dejó caer en el Senado justo antes de entrar el jefe del Ejecutivo en el hemiciclo, para compartir la foto del día con el presidente. Lo justificó asegurando que le llamó Zapatero para invitarle a la comida, pero como estaba con Miguel Angel Moratinos en un restaurante cercano, sólo se sumó al café.

Lo primero que hizo Zapatero ante los periodistas fue entonar el «mea culpa» y reconocer que había perdido su apuesta por Trinidad Jiménez. Y lo dijo reconociendo que: «No podemos pensar siempre que tenemos razón». Antes de pronunciar esta lacónica frase había destacado el «carácter democrático» de la elección de Tomás Gómez y el ejemplo que este proceso ha sido para todos los partidos: «Me siento orgulloso de un partido en el que los militantes participan libremente».

Después de reconocer su error, pasó a ensalzar las virtudes de Gómez, señalando que «ha hecho una muy buena campaña y se ha merecido ganar. Ahora veo al líder del PSM en las mejores condiciones para provocar un cambio en el Gobierno de Madrid». Pero Zapatero no se quedó ahí, y claudicó ante el éxito del vencedor porque «quién gana es el mejor y él se lo merece». Además, quiso dejar claro que el ya candidato a la Comunidad de Madrid «sabe que tendrá al partido como una piña, hoy mucho más que si no se hubieran celebrado las primarias». A partir de ahora, tiene la «fuerza, la legitimidad y el respaldo de los militantes. Lo va a hacer muy bien».

Zapatero advirtió que en este proceso no «gana una persona individualmente» y recordó que él «ha estado callado, una vez que expresé mis preferencias». En relación a la posibilidad de que ahora se abra el proceso de sucesión en el seno del PSOE, tan sólo señaló que «respeto todas las interpretaciones».

Nada de sucesión

Respecto al «postzapaterismo», que centró ayer tanto la atención de los socialistas como de los medios de comunicación, José Blanco dijo, rotundo, que «no es una hipótesis» la renuncia de Zapatero a presentarse a las elecciones. José Antonio Alonso recomendó «perder toda esperanza» a quienes dan por amortizado al líder socialista. La vicepresidenta primera, María Teresa Fernández de la Vega, fue más allá y contestó a los tres presidentes del Congreso que ha tenido el PSOE: Peces-Barba, Manuel Marín y José Bono, quienes ven a Zapatero más débil. «No lo comparto». «Está fuerte, activo, con ganas de responsabilidad y es nuestro mejor activo y candidato».

Fuentes de la Ejecutiva Federal consultadas por ABC reconocen que el «ataque» tan grande que está recibiendo el presidente del Gobierno está sirviendo de «revulsivo» para frenar el supuesto debate. Es más, estas fuentes dudan de que en el Comité Federal del día 23 de octubre se alcen voces pidiéndole que diga ya qué quiere hacer en 2012.