Fulgencio Coll apunta que el Ejército está aplicando planes de austeridad desde 2008. - IGNACIO GIL

«Los soldados saben que van a Afganistán a combatir y están bien preparados»

«Nuestros militares destinados a Afganistán reciben una instrucción minuciosa para rechazar los ataques»

ÁNGEL COLLADO
MADRID Actualizado:

Fulgencio Coll (Palma de Mallorca, 1948), jefe de Estado Mayor del Ejército, es el español con más ciudadanos bajo su mando directo —86.000 militares— y responsable de la formación de casi todas las tropas destinadas a las misiones en el exterior. Veterano de las operaciones de Bosnia e Irak —mandó el último contingente desplegado en la zona— se muestra especialmente orgulloso de sus soldados que combaten en Afganistán —«instrucción minuciosa, reacción siempre magnífica»— y busca otro agujero en el cinturón para apretarlo ante los nuevos recortes presupuestarios. Disciplinado pero con «memoria», el general de Ejército destaca que las Fuerzas Armadas pierden capacidades que luego tocará recuperar, «en cuanto la situación lo permita».

—¿Está el Ejército de Tierra al límite de sus posibilidades con los actuales medios y plantillas para mantener los relevos en las misiones en el exterior?

—No estamos en el límite. Hay una cifra de capacidad de proyección de las Fuerzas Armadas al exterior de hasta 7.700 militares. El Ejército de Tierra tiene ahora 2.400 hombres y mujeres en misiones. Todavía se puede incrementar nuestra capacidad si se solicitase.

El sistema de preparación hace que incorporemos rápido cualquier lección aprendida

—¿Los cambios en la misión de las tropas en Afganistán, al salir de las bases para disputar el control del terreno a la insurgencia, han cambiado la instrucción de las unidades?

—Nuestro sistema de preparación, a través del cuartel general de la fuerza terrestre y del mando de doctrina, hace que incorporemos instantáneamente cualquier lección aprendida. Nos adaptamos inmediatamente a la nueva situación. Garantizamos que nuestros soldados tengan la formación y el equipo adecuados para trabajar bien en la zona de operaciones.

—¿Está previsto reforzar el contingente en Afganistán?

—No está previsto y sí estamos en condiciones de generar los relevos con capacidad y eficacia.

—¿Se han mejorado sus medios y armamento, tienen más capacidad de fuego para defender las nuevas posiciones avanzadas en las afueras de Qala-i-Naw, en Ludina y Muqur?

—Lo que se ha hecho es dar más protección y buscar mejor emplazamiento para esos puestos. Seguimos con los mismos medios, que consideramos suficientes a día de hoy.

—¿Habrá artillería?

—No está previsto.

—¿Saben los soldados destinados a Afganistán que van a combatir?

—Lo saben y reciben una preparación minuciosa para que sean capaces de rechazar los ataques que sufren. El buen nivel de instrucción queda demostrado en el terreno, donde la reacción siempre es magnífica.

—¿Influye en la moral de las tropas que a la opinión pública española le llegue una información muy difusa sobre su labor y riesgo en la guerra de Afganistán?

—Nuestros soldados van preparados y con moral alta, la misma con la que vuelven. Nosotros tenemos que explicar lo que hacemos allí. La idea es muy clara: la seguridad que damos en Afganistán es también seguridad para España. Seguridad es progreso y futuro. La defensa a muchos kilómetros de España, de Europa, repercute en la seguridad de España. Eso es lo que debemos saber comunicar.

«Nuestras tropas saben que hacen esfuerzos y sacrificios por nuestro futuro»

—¿Se refiere a las autoridades políticas?

—Me refiero al concepto. Nuestras tropas saben que hacen esfuerzos y sacrificios por nuestro futuro, por la seguridad de Afganistán, por la seguridad global y nacional.

—¿Hay más combates u hostigamientos porque las fuerzas españolas salen más, o por la ofensiva de los talibanes?

—Tenemos más choques porque hemos multiplicado por cinco el área que ocupábamos hace dos años. Es la clave del éxito en la operación: aumentar el terreno bajo el control de las autoridades afganas y, lógicamente, eso trae como consecuencia más enfrentamientos.

—¿Queda lo más difícil, el control del feudo talibán del valle de Bala Murghab?

—Y más áreas. Hay que garantizar los movimientos en libertad por toda la provincia. Queda trabajo por hacer.

—¿Y falta lo peor en el conjunto de la misión en Afganistán como dijo Petraeus?

—Petraeus se refería al momento del relevo, como de hecho ha ocurrido estas semanas. Pero el objetivo general es la llamada «afganización» y se está progresando.

—¿Establecer calendarios de salida es dar ventaja a los talibanes?

—Los calendarios son una referencia, no cálculos matemáticos. Los que están fijados reflejan el ritmo con que queremos hacer el relevo de nuestras competencias con las autoridades afganas. Es la «afganización»; que sean capaces, con sus fuerzas militares y de seguridad, de su Ejército y de sus acciones de gobierno, de ir adquiriendo responsabilidades. Se han aumentado los equipos de formación y de instrucción de sus fuerzas y van en la buena dirección.

«En Afganistán se va ganando»

—¿Quién va ganando en Afganistán?

—Se va ganando y, aunque haya una percepción contraria, se progresa en la «afganización».

—¿Es la de Afganistán la misión de la que está más orgulloso?

—La misión en Afganistán es la más exigente y la satisfacción consiste en ver la eficacia, la dedicación y la moral de nuestros militares. Si un jefe de Estado Mayor del Ejército está orgulloso de ser militar es por el ejemplo que dan nuestras tropas en la zona de operaciones. Reflejan el espíritu de servicio a España que tenemos. Pero hay que recordar a todos nuestros militares heridos o que han perdido la vida en otras misiones que fueron muy duras, como el inicio en Bosnia, donde hubo comportamientos heroicos de nuestros soldados.

—¿Ponen en peligro los recortes presupuestarios aplicados a Defensa la operatividad de las Fuerzas Armadas?

—Nosotros aplicamos planes de austeridad y de recortes desde 2008, desde que se dieron las primeras indicaciones. Primero garantizamos la seguridad y la preparación de las fuerzas que van a las operaciones en el exterior. La reducciones de presupuestos nos limitan capacidades, pero establecemos prioridades. Por ejemplo, nos centramos en formar pequeñas unidades —sección, compañía y batallón— y dejamos en segundo lugar a las grandes unidades para ahorrar. No perdemos la memoria y esperamos que cuando la economía vuelva a la normalidad podamos recuperar esas grandes capacidades.

—¿Le quedan agujeros al Ejército para apretarse más el cinturón?

—Nos apretaremos en función de los presupuestos y si hay que poner más agujeros, los pondremos. Procuraremos que sea lo menos doloroso posible.

—Pero, por ejemplo, si los recortes actuales les obligan ya a tener un tercio del parque de vehículos parados...

—Pues habrá que parar el cuarenta o el cincuenta por ciento. Queda margen, pero será muy importante recuperar después esas capacidades.

—¿Los blindados BMR, retirados de las misiones en el exterior, están en condiciones para seguir en uso dentro de las fronteras nacionales aunque estén obsoletos?

—Sirven para entrenamiento y preparación de nuestra fuerza, pero sería bueno cambiarlos en cuento se puedan.

—¿Qué grado de urgencia tiene el Ejército en recibir los sustitutos, los nuevos 8x8 cuyo contrato se aplaza sin fechas?

—Para nosotros es muy importante ese programa y lo tenemos como prioridad absoluta. El Ejército tiene claro que es lo más urgente en cuanto la situación económica lo permita.