Sánchez se refugia en el «no me consta» en una sesión tensa y farragosa
Despliega una estrategia de ataque al Senado y al PP para evitar aclarar las acusaciones que cercan a su entorno
Califica de «anecdótica» su relación con Koldo García y endosa al PSOE valenciano la inclusión de Ábalos en las listas
Los desprecios del presidente al Senado: «Comisión de difamación», «circo» o «máquina del fango»
Alejo Miranda de Larra, el senador «incisivo» del PP que ha interrogado al mandatario
Ainhoa Martínez , Juan Casillas Bayo , Paloma Esteban y Javier Lillo
Madrid
Harry Houdini fue un mago húngaro que encandiló al mundo y el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se ha puesto este jueves el traje de ilusionista para tratar de hacer un ejercicio de escapismo similar en el Senado. El problema es que al jefe ... del Ejecutivo se le ha visto el truco desde los primeros compases de su comparecencia. La estrategia pergeñada por la Moncloa se ha desplegado desde el inicio y estaba orientada a deslegitimar el foro al que se exponía y a tratar de huir de cualquier esclarecimiento de la verdad.
«No me consta, señoría», ha sido una constante en las respuestas al interrogatorio del PP. Ha tirado de ese comodín en hasta dieciocho ocasiones si se le añade la variante «no tengo constancia». El desprecio a la Cámara Alta no es nuevo, Sánchez lleva más de diecinueve meses sin someterse al control de la oposición y ha vuelto a hacer una exhibición de cuestionamiento de la misma, calificando de «circo», «comisión de difamación», «de frustración» y hasta «de la crucifixión» (portavoz del PSOE 'dixit') la investigación por el caso Koldo. Sánchez ha agradecido, en tono irónico, hasta tres veces, la «imparcialidad» del presidente de la comisión, el popular Eloy Suárez.
A sus palabras, que han ido trufando toda su comparecencia, les ha seguido una ola de reacciones públicas y en redes sociales de ministros y cargos socialistas, cuestionando –lo que consideran– la instrumentalización del Senado por parte del PP. «No les importa arrastrar las instituciones democráticas por el barro», ha abierto fuego el ministro de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños, quien, por protocolo, ha sido uno de los tres acompañantes que han acudido a respaldar a Sánchez a la Cámara Alta.
Las notas de Sánchez en el Senado: llevaba preparada la respuesta sobre el 'caso Begoña'
Joan GuiradoFotografías dejan al descubierto las anotaciones del presidente del Gobierno para defender a su esposa y señalar al juez Peinado
Esta calificación ha merecido el reproche incluso de algunos de los socios del Gobierno, que han llegado a afearle que «su actitud sonriente durante la sesión ayuda a crear esa sensación de circo». Eso lo ha dicho Eduard Pujol, de Junts, pero en una crítica compartida por aliados del Ejecutivo como Uxue Barkos, de Geroa Bai. El presidente ha mantenido un tono relajado durante toda la comparecencia: carcajadas, ironía y bromas con algunos portavoces, como cuando ha corregido a la portavoz de Más Madrid, Carla Antonelli, por utilizar la expresión «queda Gobierno de coalición para rato». «Mejor diga para largo, porque para rato... recuerda a Rato, ya sabe, el 'milagro económico del PP'», ha despachado, entre risas.
No ha sido el clima de toda la sesión. Sánchez ha dispensado un tono diferente a los aliados y a la oposición. Con continuas interrupciones en los turnos de UPN, Vox y PP para enfangar el debate y con respuestas inconcretas a los partidos que conforman su mayoría y que han sido quienes han conseguido arrancarle algún dato al jefe del Ejecutivo.
Han sido los socios –singularmente Más Madrid, Bildu y ERC–, que también se jugaban su crédito en esta comparecencia, en la que no podían proyectarse como cómplices de la presunta corrupción del PSOE, los que han obtenido respuestas sobre la relación con Víctor de Aldama –a quien ha dicho no conocer pese a la fotografía que comparten en un mitin–, los trabajos de Leire Díez para el partido, la pésima selección de personal con José Luis Ábalos y Santos Cerdán, el vínculo con Koldo García y la relación de Begoña Gómez con el rescate de Air Europa.
El PP pilla a Sánchez en dos renuncios: la residencia de su hermano y su olvido sobre si el gerente del PSOE le avisó de «gastos excesivos» de Ábalos
Sánchez no ha perdido la sonrisa en los dos primeros interrogatorios, de UPN y Vox, y ha provocado las primeras intervenciones del presidente de la comisión, quien le reclamaba desesperado que guardase el debido decoro a la institución. Después, ha tenido tiempo de relajarse con Geroa Bai, Agrupación Socialista Gomera y Compromís. Pero Antonelli ha sorprendido con preguntas precisas sobre los distintos casos de corrupción que rodean al PSOE. A ella le ha dicho Sánchez que su relación con Koldo García, el exasesor de Ábalos que da nombre a la trama, fue «anecdótica» y se limitó a «la mínima».
«Nada tuvo que ver»
También le ha respondido que en cuanto supo de las sanciones a la vicepresidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, le dijo a Ábalos que no podía pisar suelo europeo –el popular Alejo Miranda de Larra, después, ha exhibido un papel en el que figura que el Gobierno admitía conocerlo desde 2018, dos años antes–, que su mujer, Begoña Gómez, «nada tuvo que ver» en el rescate a Air Europa y que Santos Cerdán estaba dentro de la estructura de Organización y, por eso, era «coherente» nombrarlo sucesor de Ábalos cuando lo cesó en 2021 como ministro y como número tres del PSOE.
Por activa y por pasiva, ha negado que la destitución de Ábalos estuviese relacionada con la trama de corrupción que trascendió tres años después y ha dicho que lo mantuvo en listas en 2023 como recompensa a su trayectoria; algo habitual según él y a lo que ha restado credibilidad el senador de ERC Joan Queralt, a quien Sánchez, incapaz de convencerlo, ha terminado cortando con un: «Esa será su opinión».
Antes, Coalición Canaria y Junts habían caldeado el ambiente. El primero forzando a Sánchez a admitir que la responsabilidad de los nombramientos de Ábalos y Cerdán era suya, incluida la continuidad del primero como diputado aunque previamente había minimizado su papel al sostener que el PSOE es «federal», descargando esa responsabilidad en la federación valenciana. El segundo, que ha hablado principalmente de su libro –la oficialidad del catalán– y ha estrenado nuevo tono hacia el presidente –tras la ruptura anunciada el lunes–, ha acabado exasperando a Sánchez al ironizar sobre la falta de «culpa» del presidente, a quien, ha aventurado, «en el colegio le robaban el bocadillo». «Le pido que no sea tan condescendiente. El paternalismo y la condescendencia son una característica del conservadurismo», ha censurado el socialista.
Pero ha sido al final, durante el interrogatorio de Miranda de Larra, donde la tensión ha alcanzado su cénit. Sánchez, como había hecho ya durante el resto de la comparecencia, sacó a relucir la corrupción del PP en el pasado y la imputación de Alberto González Amador, el novio de Isabel Díaz Ayuso, por presunto fraude fiscal.
«No habla de su hermano, pero sí de la pareja de otra persona. Tiene la piel muy fina para hablar de lo suyo, pero la lengua muy larga para hablar de otros»
Alejo Miranda de Larra
Senador del PP
El senador popular ha pillado a Sánchez en dos renuncios. Uno, cuando se ha negado a contestar si su hermano, David Sánchez, procesado por tráfico de influencias y prevaricación, vivió en Elvas (Portugal) para no tributar en España. Otro, cuando el presidente del Gobierno ha afirmado no recordar si el exgerente del PSOE Mariano Moreno, quien declaró como testigo en el Supremo este miércoles, le advirtió en alguna ocasión sobre «gastos excesivos» de Ábalos.
Más allá de eso, el cara a cara entre el senador popular y el presidente del Gobierno ha sido una sucesión caótica de interrupciones. Una cacofonía en la que se entremezclaban los intentos de respuesta, las evasivas, las repreguntas, los golpes sobre los asientos de la sala Clara Campoamor y las llamadas al orden del presidente de la comisión. «Ahora se acobarda o se avergüenza de lo que hacía su hermano», ha lanzado el popular, en la única estocada que ha parecido torcer el gesto del presidente: «No habla de su hermano, pero sí de la pareja de otra persona. Tiene la piel muy fina para hablar de lo suyo, pero la lengua muy larga para hablar de otros».
El presidente no ha aclarado cuánto dinero en efectivo cobró del partido ni cuándo, pero ha dicho que siempre lo ha hecho «contra factura» y de forma «legal». También ha defendido la «inocencia» de su mujer y su hermano. Y ha tenido tiempo para una conclusión: «Gürtel solo hay una y está en la calle Génova». A la salida, ufano, ha respondido a los periodistas: «Yo estoy contento». Sánchez se ha marchado airoso de una sesión en la que su mayor confesión, gafas mediante, ha sido la presbicia.
Límite de sesiones alcanzadas
- El acceso al contenido Premium está abierto por cortesía del establecimiento donde te encuentras, pero ahora mismo hay demasiados usuarios conectados a la vez. Por favor, inténtalo pasados unos minutos.
Has superado el límite de sesiones
- Sólo puedes tener tres sesiones iniciadas a la vez. Hemos cerrado la sesión más antigua para que sigas navegando sin límites en el resto.
Esta funcionalidad es sólo para suscriptores
Suscribete
Esta funcionalidad es sólo para registrados
Iniciar sesiónEsta funcionalidad es sólo para suscriptores
Suscribete