Rubalcaba lamentó ante EE.UU. no haber excarcelado en 2005 a De Juana

Wikileaks revela la charla entre el vicepresidente y el embajador

MADRID Actualizado:

Alfredo Pérez Rubalcaba lamentó ante Eduardo Aguirre, embajador de Estados Unidos en España en 2007, el «precio» que estaba «pagando» el Gobierno por la decisión de ampliar en dos años la permanencia en prisión del etarra José Ignacio de Juana Chaos, al acusarle cuando estaba a punto de salir de la cárcel (2005) de un delito de amenazas El ahora vicepresidente atribuyó esta iniciativa al por entonces ministro de Justicia, Juan Fernando López Aguilar, que no era partidario de que el «asesino convicto» quedara en libertad.

Estas revelaciones de Rubalcaba están recogidas en un cable que el embajador de EE.UU. remitió a la Secretaría de Estado en Washington y que ha sido dado a conocer por Wikileaks. De todos los publicados, este documento, fechado en marzo de 2007, es el primero que se centra en ETA, aunque también recoge otros asuntos como el juicio del 11-M, los vuelos de la CIA y el «caso Couso».

En la conversación, que discurrió durante un almuerzo el 7 de marzo de 2007, Rubalcaba confesó que «visto con perspectiva, habría sido mejor» permitir que De Juana hubiera sido puesto en libertad en 2005, cuando cumplía diecisiete años de los treinta a los que fue condenado por el asesinato de dieciocho personas. Pero la permanencia en prisión de este asesino en serie se prolongó al ser procesado más tarde por amenazas contra funcionarios de prisiones por dos artículos que publicó en «Gara». En opinión de Rubalcaba, según recoge el embajador en su cable, se trataba de un «cargo adicional, si bien es cierto que poco claro y de méritos poco sólidos para que el miembro de ETA siguiera en la cárcel».

Si para Rubalcaba la decisión de prolongar la permanencia en prisión de De Juana fue una medida cuestionable, la de permitirle cumplir el resto de su condena (18 meses) bajo arresto domiciliario, después de que se pusiera en huelga de hambre en varias ocasiones, fue «correcta».

Rubalcaba reconoció durante el almuerzo que la medida había sido «controvertida», pero a renglón seguido reprochó a los miembros del Gobierno que no hubieran hecho «un buen trabajo» porque no habían sabido trasladar a la sociedad española que De Juana ya había cumplido su condena por los asesinatos y que el tiempo que le quedaba en prisión (los 18 meses) era por el delito de amenaza. La Audiencia Nacional le condenó a doce años y medio, aunque luego el Tribunal Supremo los rebajó a tres.

El ministro también justificó ante el representante de Estados Unidos en España la decisión de trasladar al etarra a un centro sanitario, en las ocasiones en que se declaró en huelga de hambre y sed. Rubalcaba confesó al embajador que la intención del Gobierno era evitar que el etarra muriera, ya que a consecuencia de su prolongada negativa a ingerir alimentos sufría «daños irreversibles» y que «habría muerto en un corto plazo de tiempo si el Gobierno de España no hubiese actuado». Además, el ministro enfatizó que la decisión de hospitalizar al terrorista «salvó vidas de españoles, al evitar que se transformase en un mártir para la juventud radical de ETA durante décadas».

El 7 de agosto de 2006, en pleno proceso de negociación del Gobierno con ETA, De Juana inició su primera huelga de hambre de 63 días. El 26 de agosto de 2006, un día antes de que la Audiencia Nacional le condenara por el delito de amenazas, el etarra inició otra huelga por la que tuvo que ser ingresado en el hospital Doce de Octubre de Madrid y, un mes más tarde, obligado a recibir alimentación por sonda nasogástrica.

Seis días antes del almuerzo de Rubalcaba con el embajador, se produjo el traslado de De Juana Chaos a un hospital de San Sebastián. Por aquellas fecha, el ministro justificó la medida en que obedecía a «razones legales y humanitarias».

Estas decisiones, según dijo Rubalcaba a Aguirre, correspondieron únicamente al Gobierno y no hubo presiones por parte de ETA. El ministro explicó a su interlocutor que, aunque en las últimas semanas el caso de De Juana se había convertido en un clamor entre los miembros de ETA, lo cierto es que los dirigentes de la banda «no contaban con él en la organización y no hubieran querido nada con él si era liberado», precisa el cable confidencial. Más aún, Rubalcaba comentó que el etarra tenía pensado marcharse a Marruecos, una vez recuperada la libertad.

En efecto, De Juana Chaos era y es un cero a la izquierda para ETA. Aunque su entramado aprovechó este caso como combustible para su propaganda, en el seno de la banda la huelga de hambre de De Juana fue duramente criticada. Hasta el punto de que Juan Lorenzo Lasa Michelena, «Txikierdi», también preso, le hizo llegar por diferentes canales el gran descontento de la cúpula etarra con su «iniciativa unilateral», tomada en pleno proceso de negociación.

En el documento dado a conocer por Wikeleaks, se recoge también el interés del embajador por conocer si el Gobierno era «consciente» de que ETA podría atentar contra políticos del PP ante las elecciones autonómicas y locales de 2007 y las generales del 2008, con el fin de colocar al PP en el «asiento del conductor». El ministro del Interior les informó de que dudaba de que la dirección etarra quisiera asumir el riesgo de dar este paso. «Pero el temor —admitió— es que algún simpatizante de ETA podría tener el poder de cambiar los cálculos políticos en España con alguna actuación precipitada».