Rubal contra «Sorayita»

EDURNE URIARTE
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A Rubalcaba no le ha podido salir peor lo del machismo genético. Ha sido sacar a pasear la descalificación y florecerle los machistas genéticos en sus propias filas. Mujeres incluidas. Como esa su rendida admiradora de la bancada socialista, la diputada Yolanda Casaus, que ha hecho exquisito a Guerra y su Señorita Trini con lo de «Sorayita». Le pudo la emoción a la diputada por el ascenso de Rubalcaba y se desbordó en su blog: «Estoy ansiosa de la próxima sesión de control del miércoles en el Congreso… Tiembla Sorayita que viene Rubal!!! Os invito a verlo será fascinante».

Pero llegó el ansiado Rubal y Sáenz de Santamaría no sólo no tembló sino que derrotó al sustituto de De la Vega que no tuvo más recursos que el «tú más» en forma del ustedes son antisociales y no me da la gana de contestarle a lo que me pregunta. Y es que Rubalcaba tiene mucha seguridad en sí mismo, dominio del idioma y del lenguaje corporal y una agradable voz que predispone favorablemente al oyente. Pero le falta contenido y le sobra chulería e intolerancia del adversario. Problemas que pueden pasar desapercibidos en un ministro, pero no en un vicepresidente que es la imagen del Gobierno.

Y que se van a multiplicar en próximas sesiones de control. Porque Sáenz de Santamaría, que tiene las mismas cualidades que él para el escenario parlamentario, le va a exigir contenidos. Y no va a poder echar balones fuera el vicepresidente a riesgo de ponerse en evidencia. Ni siquiera está claro que pueda recurrir sistemáticamente al truco de una primera respuesta brevísima para intentar machacar al adversario en una segunda intervención que no admite réplica. Las admiradoras de Rubal podrían decepcionarse, no vaya a ser que lo vean como un cobarde con miedo a las réplicas de los diputados de la oposición y esto acabe en un «Tiembla Rubal, que viene Sorayita».