DE LA VEGA SE DESPIDE

Rosas y Lágrimas en la sala de prensa de La Moncloa

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G.SANZ

MADRID

De la Vega no quería que sus seis años y medio de vicepresidenta primera y portavoz quedaran ayer sepultados por el protagonismo de los recién llegados. Por eso, convocó ayer, a mediodía, horas antes del traspaso de poderes formal a Rubalcaba y a Jáuregui, una inusual rueda de prensa en la que incluso aceptó preguntas. Con una voz tenue y aguantando la emoción en algunos momentos, la ex vicepresidenta, que no hizo ninguna mención a su sucesor, dijo: «Cuando uno pertenece a un gobierno democrático, está con la maleta hecha».

De la Vega reveló que el domingo por la noche habló largo y tendido con Zapatero y que no le sorprendió que le pidiera dejarlo porque acepta «con gusto» las reglas del juego democrático. La ministra de Presidencia agradeció al Rey y a toda su familia el trato que le han dispensado, y resaltó el «privilegio» de haber trabajado con Zapatero seis años y medio.

Aunque ella aguantó el tipo, cuando bajó del estrado varios de sus colaboradores se emocionaron justo en el momento en que los fotógrafos de prensa le entregaron un ramo de rosas rojas. Luego, todo el mundo compartió un multitudinario cóctel fuera de la sala de prensa de Moncloa.

Ya ha recibido la llamada del presidente del Consejo de Estado, Francisco Rubio Llorente, para felicitarla por su nombramiento y asegura que con ser la primera mujer miembro de ese organismo se da por satisfecha, que no aspira a presidirlo, como aseguraban ayer algunas fuentes. Lo que sí va a hacer es seguir en contacto con temas de cooperación, en particular los que afectan a África, un continente por el que ha viajado mucho desde 2004 y por el que profesa, dijo, una atracción especial.