Monarcas que abdican, un Papa que renuncia... ¿es el fin de los poderes vitalicios?
Don Juan Carlos, en la celebración del capítulo de la Real Orden de San Hermenegildo en San Lorenzo de El Escorial - reuters
Abdicación del Rey

Monarcas que abdican, un Papa que renuncia... ¿es el fin de los poderes vitalicios?

La elevada esperanza de vida obliga a adaptarse a los nuevos tiempos

m.arrizabalaga
Actualizado:

Al 71% de los españoles le parece positiva para la imagen de España la abdicación de Don Juan Carlos en el Príncipe de Asturias y un 67,4% cree que la decisión del Rey fortalecerá la Monarquía parlamentaria. La encuesta de GAD3 para ABC muestra el mayoritario respaldo que ha contado en la calle el paso dado por el monarca y la tranquilidad con que los ciudadanos asisten al proceso de sucesión en la Corona, puesto que el 88% ve preparado al Príncipe Felipe para reinar.

«Los españoles entienden que es el momento de un nuevo impulso», señala el sociólogo y presidente de GAD3, Narciso Michavila.

La abdicación de la ahora Princesa Beatriz de Holanda el pasado abril, así como la retirada de Alberto II de los Belgas, han tenido un efecto revitalizador en estas monarquías europeas que parece extenderse. En menos de 18 meses han abdicado tres soberanos europeos y «habrá más», pronostica Amando de Miguel, para quien «estamos ante un nuevo fenómeno, el de las abdicaciones» debido al aumento de la esperanza de vida.

También la renuncia de Benedicto XVI dio paso a un aire de renovación en la Iglesia católica, abriendo una nueva etapa de papas eméritos igual que inició el Concilio Vaticano II con la figura de los obispos eméritos.

«La esperanza de vida se ha prolongado tanto que es lógico que nos adaptemos», considera Michavila que constata cómo los cambios demográficos han variado también la renovación en los cargos. «Es lógico que ahora se produzcan abdicaciones de cargos vitalicios como también lo es por el contrario que personas que en otro tiempo hubieran cedido mucho antes el testigo, ahora lo conserven durante más tiempo». La clave, a juicio del sociólogo, reside en cómo rindan o consideren que desempeñan su papel quienes tienen un cargo vitalicio. En todo caso, es una decisión personal.

Una prueba de independencia

La renuncia al poder «es, en sí, algo insólito, pero en una monarquía no lo resulta tanto», escribía este martes el Marqués de Laserna en ABC, recordando las abdicaciones en España de Carlos I en Felipe II, de Felipe V en Luis I, la desdichada de Carlos IV en Fernando VII y, cuando no estaban en el ejercicio de la soberanía, la de Isabel II en Alfonso XII y la de Alfonso XIII en su hijo Juan. El Conde de Barcelona renunció a sus derechos históricos.

«El poder es una situación tan deseada, objeto de tantas luchas, que contemplar cómo alguien renuncia libremente desconcierta», pero según destaca este correspondiente de la Real Academia de Historia, en el sistema monárquico se repite «porque su independencia, que es un valor firme de la institución y que hace que no deba nada a ninguno, ni fuerzas sociales, económicas ni políticas, le permite tomar esta generosa decisión cuando el titular cree que el cambio de persona va a aportar un beneficio a su país».

Un Rey no se considera propietario, sino usufructuario de su soberanía que pasa a sus descendientes. Para Don Juan Carlos, es un oficio, como reproducía Paul Preston en el libro «El rey de un pueblo» (2003): «Para un político, el oficio de Rey es una vocación ya que le gusta el poder. Para un hijo de Rey, como yo, es otro asunto distinto. No se trata de saber si me gusta o no me gusta. Nací para ello. Y desde mi infancia, mis maestros me han enseñado a hacer también cosas que no me gustan. En casa de los Borbones, ser Rey es un oficio».

En su mensaje del pasado lunes, Juan Carlos I agradecía a cuantos le han ayudado en sus 39 años de reinado a cumplir sus funciones y afirmaba que «hoy merece pasar a la primera línea una generación más joven, con nuevas energías, decidida a emprender con determinación las transformaciones y reformas que la coyuntura actual está demandando y a afrontar con renovada intensidad y dedicación los desafíos del mañana».

Para Paul Preston, la histórica decisión del Rey es «un elemento de cuidado, de estar pensando en el futuro, de no llegar a una situación como la de Inglaterra, con una Monarca anciana y un Heredero mayor», según señaló a Efe. A sus 65 años, Carlos de Inglaterra sigue siendo el Príncipe heredero más paciente, aunque hace dos años confesaba su temor a no llegar a reinar o que su reinado sea demasiado breve: «Me estoy quedando sin tiempo».

Isabel II, que cumplió 88 años en abril, parece estar dispuesta a permanecer en el Trono el resto de su vida. El historiador Hugo Vickers cree que « abdicar es una palabra bastante impopular en la Casa Real» porque la abdicación de Eduardo VIII para casarse con Wallis Simpson llevó a su padre al trono, recoge Borja Bergareche, corresponsal de ABC en Londres. Según la encuesta digital que planteó el diario The Guardian el lunes, la continuidad de la Reina de Inglaterra divide al país en dos.