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el reinado de juan carlos I

El gran salto español a la sociedad del bienestar

En estos 39 años de reinado, nuestro país ha vivido un avance sin precedentes

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La España que se desperazaba tras el franquismo la mañana del 22 de noviembre de 1975, el día en que Don Juan Carlos fue proclamado Rey, poco se parece a la que este lunes asistía al anuncio de su abdicación, casi cuatro décadas después. A lo largo de este tiempo, el asentamiento de la democracia ha ido acompañada de una evolución social sin precedentes en la historia de nuestro país. Vista por el retrovisor, la transformación da vértigo. Hoy, pese a los últimos años de crisis, la sociedad disfruta de unos niveles de desarrollo y bienestar desconocidos en épocas pasadas.

Cuando Juan Carlos I subió al trono, la población española rondaba los 35 millones de habitantes y crecía a un ritmo intenso. Con una media de 2,8 hijos por mujer, la familia española de la época apenas tenía que ver con la actual y eran frecuentes las proles de seis, siete o más hijos. Hoy, en cambio, España cuenta con más de 46 millones de habitantes y una de las tasas de fecundidad más bajas del mundo, 1,3 hijos por mujer.

La mejora de las condiciones de vida y el cambio en las pautas sociales han propiciado un drástico envejecimiento de la población. Hace 39 años, solo había dos millones de españoles por encima de los 75 años, mientra que hoy superan de largo los cuatro millones. No es extraño si se tiene en cuenta que la esperanza de vida al nacer ha pasado de 73 años a más de 82 años.

Por otra parte, en el año en que Don Juan Carlos empezaba a reinar no se concebía otro modelo de familia que no fuera el de matrimonio con hijos, y el divorcio aún quedaba lejos. Hoy, en cambio, apenas se casan 168.000 parejas al año y se producen más de 100.000 separaciones y divorcios anuales. Además, hay 4,4 millones de personas que viven solas, prácticamente la cuarta parte de los hogares españoles.

En 1975, España era aún un país emigrante, mientras que la inmigración era un fenómeno prácticamente desconocido. Solo a partir de los 90, y sobre todo en la primera década del milenio, los extranjeros comenzaron a llegar en masa atraídos por la prosperidad de nuestro país. En la actualidad, pese a que algunos han emprendido el camino de vuelta, el 12% de la población sigue siendo foránea. La primera y segunda transición demográfica se ha producido en España «con mucho retraso y de manera muy rápida», subraya el catedrático de Sociología de la Universidad de La Coruña y experto en demografía Antonio Izquierdo.

La extensión de la cobertura sanitaria pública ha sido fundamental en el bienestar de la sociedad española, que hoy cuenta con más de 500 médicos y más de 571 enfermeors por cada 100.000 habitantes. Así mismo, hace tiempo que la enseñanza obligatoria se ha generalizado y que acudir a la universidad ha dejado de ser una cuestión de las clases pudientes. Más de 1,4 millones de estudiantes repartidos en las más de 80 universidades existentes en nuestro país.

Más deporte y tecnología

Las costumbres también han cambiado y las opciones de ocio se han multiplicado. El deporte se ha extendido no solo como espectáculo, sino que ha crecido notablemente el porcentaje de habitantes que lo practica. Frente a un 22% de los mayores de 15 años que afirmaban hacer algún tipo de deporte en 1975 se ha pasado a un 40%, según una encuesta del CIS.

Sin embargo, junto a esta tendencia saludable, entre los jóvenes se ha instalado una preocupante tendencia al consumo compulsivo de alcohol y más de la mitad de los jóvenes de 16 años afirma haberse emborrachado en el último año.

Por supuesto, la revolución tecnológica ha alterado la vida de los españoles de manera profunda. Frente a los hogares en un televisor y una cocina equipada con frigorífico era prácticamente lo máximo a lo que se podia aspirar una familia media, hoy el 69,8% de los hogares dispone de conexión a internet y el 53,8% de la población de 16 a 74 años utiliza la red a diario.

En cuanto a las creencias, los españoles siguen siendo mayoritariamente católicos, aunque la religión ya no está tan presente en sus vidas como antaño. Tres cuartas partes se consideran católicos, aunque la mayoría no van a misa.