Edificio desde el que ETA quiso atentar contra el Rey en Palma de Mallorca
Edificio desde el que ETA quiso atentar contra el Rey en Palma de Mallorca - efe
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Don Juan Carlos, objetivo de los terroristas de ETA

La banda ha planeado en varias ocasiones atentar contra el Rey, aunque solo lo tuvo «a tiro» en agosto de 1995 en Palma de Mallorca

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ETA pretendió en varias ocasiones atentar contra Su Majestad el Rey y otros miembros de la Familia Real, pero todos los intentos fueron frustrados por las Fuerzas de Seguridad o no pasaron de la fase de planificación.

Cuando la banda estuvo más cerca fue en la intentona desbaratada en el último momento en agosto de 1995. El «comando» especial se había desplazado desde Francia a Palma de Mallorca y alquiló un piso desde el que tenía a tiro el yate Fortuna. El plan era que el miembro de ETA Jorge García Sertutxa le disparara con un fusil dotado de mira telescópica y luego huyera en un barco junto con los otros dos miembros del comando, Juan José Rego Vidal y su hijo, Iñaki Rego Sebastián. El Cuerpo Nacional de Policía evitó el atentado capturando a los tres etarras que fueron condenados posteriormente por la Audiencia Nacional.

Rego Vidal había estado implicado en otros dos intentos anteriores contra miembros de la familia real. El primero de ellos en 1973 en Cannes. Rego, que era marinero de profesión, detectó la presencia del yate en el que viajaba el padre del Rey, Juan de Borbón, y lo comunicó a ETA que envió a numerosos miembros con intención de secuestrarlo y negociar la liberación de presos con el Gobierno de Franco. Ese plan se frustró porque uno de los miembros de ETA involucrados en los preparativos, Joaquín María de Azaola, después de consultar con el lendakari en el exilio, Leizaola, informó de los planes de la banda, lo que permitió sacar urgentemente de Francia a don Juan de Borbón y ponerlo a salvo. Azaola, que contó este episodio, en forma de novela, en el libro «Elegidos para la historia», fue asesinado por ETA el 19 de diciembre de 1978 en la localidad vizcaína de Guecho. Rego Vidal, además, en un viaje a Ibiza en 1978 descubrió la presencia del Rey en la isla y preparó un plan para realizar un atentado, pasándole la información al dirigente de ETA Domingo Iturbe, «Txomin» Iturbe. Mientras recopilaba información, la Policía detectó y detuvo a Rego Vidal poniendo fin a los preparativos del atentado.

En Bilbao y en Hernani

A mediados de los años ochenta el «comando Madrid» estudió la posibilidad de realizar otro atentado disparando granadas contra el helicóptero de don Juan Carlos cuando el aparato tomase tierra, según desveló el etarra Manuel Soares Gamboa. La única ocasión en que ETA ha cometido un atentado cerca del Rey fue el 29 de diciembre de 1986, fecha en el que estalló un artefacto en el hotel Montarto, de Baqueira Beret, a quinientos metros de la casa utilizada por don Juan Carlos cuando se desplaza a esta localidad invernal. La actuación de la Ertzaintza evitó otro atentado contra don Juan Carlos en Bilbao, aunque un miembro de la policía vasca, Txema Aguirre, resultó muerto por los etarras. ETA trató de disparar granadas contra el Rey en octubre de 1997, durante el acto de inauguración del Museo Guggenheim de Bilbao. Miembros del «comando Katu» construyeron unos falsos maceteros con granadas ocultas en su interior que debían ser activadas con un mando a distancia durante la ceremonia de inauguración en la que estuvieron presentes los Reyes, don Juan Carlos y doña Sofía. El 13 de octubre de 1997 dos activistas intentaron depositar las jardineras en la parte superior del museo, pero fueron descubiertos por la Ertzaintza cuando transportaban las granadas. El agente Txema Aguirre que acudió a identificar a los etarras murió tras recibir un tiro en el pecho.

Otro atentado fallido en el País Vasco tuvo lugar en la localidad de Hernani el 16 de septiembre de 2000 cuando el Rey acudió a visitar el Chillida Leku. La banda terrorista colocó unas granadas en las inmediaciones programadas para dispararse cuando el Rey acudiera a la inauguración del museo con las obras de Eduardo Chillida. Agentes de la Ertzaintza localizaron las granadas media hora antes de la visita oficial, impidiendo que se consumara el atentado.