el futuro del partido socialista

Chacón tira la toalla para salvar a Zapatero

Afirma que no se presenta a las primarias para preservar la unidad del PSOE, fortalecer la autoridad del líder del partido y asegurar la estabilidad del Gobierno

MADRID Actualizado:

Carme Chacón tomó la decisión de renunciar a las primarias del PSOE en las últimas 48 horas. El martes seguía con la idea en la cabeza y habló con José Luis Rodríguez Zapatero de la necesidad de que los candidatos contaran con infraestructura para hacer campaña.

Pero el vendaval desatado tras la petición de Patxi López de celebrar un congreso hizo que la ministra de Defensa desistiera de sus planes. Interpretó que la propuesta del lehendakari era una presión indirecta para que se retirase y dejara el camino libre a Alfredo Pérez Rubalcaba puesto que un congreso implicaba la renuncia de Zapatero al liderazgo del partido y, como derivada, a la Presidencia del Gobierno con el consiguiente adelanto de las elecciones a otoño.

Seria, sin media sonrisa y al borde de las lágrimas, Chacón hizo su anuncio en una abarrotada sede federal del PSOE en presencia del secretario de Organización, Marcelino Iglesias. La ministra explicó que renunciaba a presentarse a las primarias porque había unos "movimientos", a cuyos impulsores no identificó pero que sus colaboradores individualizan en Alfredo Pérez Rubalcaba, para impedir esas elecciones internas. Esa operación, prosiguió, suponía "un riesgo" para la unidad del PSOE, ponía en tela de juicio "la autoridad" del secretario general del partido y hacía tambalear "la estabilidad" del Gobierno.

Esa conjunción de peligros, aseguró, es "lo único" que ha hecho que desista de presentar la candidatura a las primarias, una decisión que por otra parte "tenía bien tomada". La ministra de Defensa coincidió así con el análisis de numerosos dirigentes del PSOE, que vieron en el empeño de muchos barones territoriales de apostar por un congreso y descartar las elecciones internas para elegir el candidato para 2012 un golpe de mano para derribar a Zapatero aunque el precio fuera forzar un adelanto de las elecciones generales a este otoño. Un presidente del Gobierno descabalgado del liderazgo de su partido no tiene legitimidad para seguir el frente del país, argumentan los numerosos valedores de esta tesis.

Ante esta situación, resumió Chacón, "debo dar un paso atrás para que el partido dé un paso adelante". Que en 'roman paladino' quiere decir que con su retirada el vicepresidente no tendrá rival en las primarias, salvo que se presente algún tapado -variable en absoluto descartable-, y perderán fuerza las peticiones de un congreso antes del verano o justo después. De esa forma, Zapatero podrá cumplir sus planes de agotar la legislatura.

La ministra, dentro de los mensajes encriptados que lanzó durante su comparecencia, indicó que "hay quienes piensan que el futuro se conquista con fuerza, pero también con generosidad". No aclaró, por supuesto, a quien se refería, pero no era muy difícil imaginar el destinatario. Aclaró asimismo que su decisión era "individual, autónoma y personal", y que, por tanto, no obedecía a las presiones de nadie. Fuentes próximas a Chacón afirmaron, en cambio, que ha recibido sugerencias directas para desistiera de ser candidata procedentes de dirigentes que identifican en el entorno de Rubalcaba, pero sobre todo le han hecho llegar gestos indirectos para hacerle ver lo inconveniente de su postulación.

Insidias y mentiras

Aunque el vicepresidente todavía no ha dicho en público esta boca es mía sobre si va a presentarse o no, y así lo recordó ayer mismo al tiempo que rechazó "las insidias, rumores y mentiras" que le sitúan en el centro de las conspiraciones, dirigentes de su confianza han dejado caer que no quería competir en unas elecciones internas porque supone someter al PSOE a un desgarro interno que perjudica las expectativas electorales. En el fondo subyace el temor a lo incierto del resultado de unas votaciones entre la militancia que pueden deparar el resultado más inesperado, como ha ocurrido en otras ocasiones, sin ir más lejos en 1998 en la pugna entre Joaquín Almunia y Josep Borrell.

Chacón explicó que comunicó ayer su decisión a Zapatero por teléfono, pero a nadie más. Lo cierto es que a media mañana el presidente del Gobierno, Rubalcaba y la titular de Defensa coincidieron en las dependencias del Gobierno en el Congreso y no hubiera sido extraño que hubieran abordado el asunto, pero la ministra insistió en que solo informo al jefe del Ejecutivo, como lo hizo el 2 de febrero, cuando decidió presentarse a las primarias a pesar de que Zapatero ni siquiera había informado de su renuncia a la candidatura.

El gesto de la ministra recibió el aplauso general en el PSOE. "Se acaba de convertir en un símbolo", afirmó un alto cargo del grupo socialista. El presidente del Senado, Javier Rojo, se declaró "orgulloso", la ministra de Sanidad, Leire Pajín, habló de "generosidad inmensa", y en general todo fueron parabienes. Solo en el sector 'rubalcabista' hubo algún mohín de disgusto. Los hombres del vicepresidente saben que si el PSOE sufre un nuevo un traspiés electoral, algo más que previsible, Chacón estará sentada a la espera de que pase el cortejo del rival con el que no pudo competir en unas primarias.