El Congreso rechaza las enmiendas a los Presupuestos

PSOE, CC y PNV dan vía libre para que los PGE continúen su tramitación parlamentaria

MARIANO CALLEJA
MADRID Actualizado:

Los pactos han funcionado sin sobresaltos y el Pleno del Congreso ha rechazado esta mañana las cinco enmiendas a la totalidad de los Presupuestos Generales del Estado de 2011. Las enmiendas han obtenido 167 votos a favor (PP, CiU, ERC-IU-ICV, BNG, UPyD y Na-Bai), 177 en contra (PSOE, PNV y CC) y una abstención (UPN).

Las cuentas públicas comienzan ahora su tramitación en el Congreso, donde los grupos presentarán enmiendas parciales. Precisamente, el Grupo Popular ya ha anunciado que registrará una enmienda para dejar sin efecto la congelación de pensiones en 2011, aunque previsiblemente el Gobierno vetará esta iniciativas, como ya ha hecho con otras similares.

La atención ha estado fijada más en la inminente remodelación del Gobierno que en otra cuestión

En la sesión de hoy, el diputado del PNV Pedro Azpiazu ha intentado defender el pacto de su partido con el Gobierno de Zapatero, aunque ha evitado defender claramente el proyecto de ley de Presupuestos. Sí que ha dicho que cuando la economía mejore su grupo intentará que los pensionistas recuperen el poder adquisitivo perdido. Por el Grupo Socialista, José Antonio Alonso ha optado por atacar al jefe de la oposición y ha vuelto a poner el acento en una supuesta falta de propuestas e iniciativas del Grupo Popular.

Tras la aprobación, los socialistas han dedicado una ovación a la vicepresidenta económica, Elena Salgado, que se ha fundido en un abrazo con la todavía vicepresidenta primera, María Teresa Fernández de la Vega.

Durante el debate de hoy, que ha durado cerca de una hora, la atención ha estado fijada más en la inminente remodelación del Gobierno que en otra cuestión. Los ministros salientes y cambiantes se han dedicado a despedirse y a recibir felicitaciones o ánimos, lo que ha obligado al presidente del Congreso, José Bono, a que "al margen de saludos, ánimos y despedidas tengan la bondad de guardar respeto al orador, incluso los que no se despiden". Una de las más inquietas (al menos por lo que se movía) ha sido la ministra de Medio Ambiente, Elena Espinosa, muy sonriente, que no dejó de recibir saludos y de darlos ellas mismas, en una aparente alegre despedida.