El «presidente» visita Afganistán

Alfredo Pérez Rubalcaba dice que las tropas españolas «no han venido para quedarse»

DOLORES MARTÍNEZ
QALA-I-NAW (AFGANISTÁN) Actualizado:

QALA-I-NAW (AFGANISTÁN)

El vicepresidente primero y ministro del Interior, que ha confesado —pocos le creen— que está en los últimos metros de su carrera política, ayer recorrió los más de seis mil kilómetros que separan España de Afganistán para visitar con motivo de las fiestas de Navidad a los militares españoles que participan en la Fuerza Internacional de Asistencia para la Seguridad (ISAF), entre los que se encuentran 45 guardias civiles. Estuvo acompañado por el Jemad, Julio Rodríguez; el secretario de Estado de Seguridad, Antonio Camacho, y por el director general de la Policía y Guardia Civil, entre otros. Rubalcaba, parafraseando a Rodríguez Zapatero, dijo a las tropas que «no hemos venido aquí para quedarnos» y puntualizó que «no nos podemos ir de aquí y que luego Afganistán siga exportando odio». Además destacó que traía un «mensaje de cariño» de Su Majestad el Rey y del presidente del Gobierno.

Es el primer viaje que realiza a esta zona en guerra un vicepresidente primero del Gobierno de Zapatero, porque durante el tiempo que Teresa Fernández de la Vega ocupó el cargo la visita a las tropas solo fue misión de Zapatero y de los ministros de Defensa y Asuntos Exteriores. De ahí que diferentes medios den a este desplazamiento un «corte presidencialista».

El viaje, anunciado en el momento de la llegada por motivos de seguridad, tuvo por objetivo compartir unas horas —no más de siete— con las tropas que desarrollan una misión de paz —en la que se han invertido ya 1.500 millones de euros— desde las bases de Qala-i-Nou y Herat, así como rendir homenaje a los 92 españoles fallecidos en esta misión. Por el asesinato de los dos últimos, los agentes de la Guardia Civil José María Galera y Leoncio Bravo, se interesó el vicepresidente en la entrevista que mantuvo con el gobernador de la zona de Badghis, donde está instalada la base de Qala-i-Naw. Rubalcaba le pidió que «apretara» la investigación para que se pudiera proceder cuanto antes a la detención de los autores.

Homenaje a los caídos

En Herat, punto de partida de la visita, el vicepresidente primero y ministro del Interior saludó a los militares y de forma especial a los guardias civiles, con los que mantuvo un breve encuentro. Seguidamente, compartió un desayuno con los soldados, a los que trasladó un mensaje de «simpatía» de Su Majestad el Rey y del presidente del Gobierno. Agradeció a los soldados la gran labor que están realizado en territorio afgano y destacó que «la seguridad en Afganistán garantiza la seguridad y libertad en España». Antes de abandonar Herat, Rubalcaba conoció los aviones no tripulados, más conocidos como espías, con capacidad para fotografiar desde el aire objetivos del tamaño de una caja de cerillas.

El siguiente destino fue Qala-i-Naw, base española que da cobertura de seguridad a una región habitada por 680.000 afganos. Además, los militares han contribuido a la construcción de un hospital, 150 kilómetros de carretera y la escolarización de 14.000 niños. Acompañado por el Jemad, Rubalcaba presidió un acto militar en la explanada de la base.

Tras el Himno Nacional, pasó revista las tropas y rindió homenaje a los 92 soldados muertos en esta misión. Ante un crucifijo y cuatro lápidas con los nombres de los fallecidos, el vicepresidente primero colocó una corona mientras sonaba el himno a los caídos.

Al comenzar la comida que tuvo con los militares destacados en la base de Qala-i-Naw, Rubalcaba pronunció un breve discurso en el que destacó la «importancia y la dificultad» de la misión afgana e hizo suya la afirmación de Zapatero de que las «tropas españolas no han venido a Afganistán para quedarse. Nos tenemos que ir de aquí con el objetivo cumplido: con unas buenas Fuerzas Armadas y una buena policía».

El vicesecretario de Comunicación del Partido Popular, Esteban González Pons, considera que Rubalcaba ha visitado a las tropas españolas en Afganistán «como si fuera un nuevo presidente del Gobierno» y cree que su estilo «consiste en hacer el trabajo de los demás y encima dar la sensación de que los demás no trabajan», informa Ep. En un comunicado, González Pons aplaude que Rubalcaba haya hecho como vicepresidente «el viaje que hace meses no hizo como ministro del Interior» aunque criticó sus formas y su «estilo».