Pesos pesados del PSOE critican la falta de liderazgo de Zapatero

Guerra también rechaza las primarias y, aunque no ve ahora una sucesión, aprovecha para arrear a un posible candidato: Rubalcaba está«derrotado»

G.SANZ
MADRID Actualizado:

La «vieja guardia» del PSOE no existe como un todo. A Alfonso Guerra no le gusta la reforma laboral y a Felipe González le parece tímida, por ejemplo. Y José Bono y Guerra no se hablan desde hace décadas. Así que ese concepto solo puede reflejar una suma de descontentos dispares, coincidentes en una cosa con el de los «barones»: perciben en el partido y el Ejecutivo un desgobierno que amenaza con llevarse por delante varias alcaldías y algún ejecutivo autonómico socialista en las elecciones de 2011. Por la crisis, sí, pero también porque no ven un rumbo claro. El pasado 10 de junio, en el centenario de la recogida del acta de diputado por Pablo Iglesias, González cerró filas con las reformas de José Luis Rodríguez Zapatero, en presencia de parlamentarios y ex ministros con este argumento: «distancia cuando las cosas van bien, pero, cuando van mal, militancia pura y dura». Zapatero replicó: «Felipe, de depre, nada, estamos con toda la fuerza y toda la convicción».

Algún cambio muy profundo ha debido ver este domingo, tras decir un 52% de la militancia del PSM «sí» a Tomás Gómez y «no» a Zapatero. González y otros pesos pesados ya critican abiertamente la falta de autoridad que perciben en él, de la cual la proliferación de primarias (catorce) es solo un «síntoma», dijo este martes un veterano parlamentario a ABC. Había comenzado el día anterior el ex presidente ninguneando un proceso en el que nunca quiso decantarse ni por Gómez ni por Jiménez, a pesar de que fue mentor político de ésta en los 90, precisamente para mostrar rechazo: «¿Que cómo van las primarias en Madrid?. No sé. No me he enterado».

El que fue su «número dos» aprovechó ayer que los periodistas le preguntaron para resaltar que «ganó el señor Gómez y los que le apoyaban, y no ganó la señorita Trini y los que la apoyaban. Eso es evidente, y todo lo demás son interpretaciones para salir del paso». Alfonso Guerra rebate la versión del «triunfo de la democracia» en unas primarias en las que dejó claro que no cree. Tampoco ve ninguna «ola de rebelión interna» hoy por hoy contra Zapatero, pero, por si acaso, se cuidó de mencionar entre los «perdedores» a Alfredo Pérez Rubalcaba, a quien diversos sectores del PSOE y mediáticos quieren promocionar en caso de que Zapatero decida dejar el poder en 2012.

Desde Albacete, el presidente de Castilla-La Mancha, José María Barreda, vino ayer a refrendar lo dicho por el ex presidente y por Guerra, al señalar en el VI Congreso de Empresarios de la región que España vive «una crisis de liderazgo político» evidente. Eso sí, luego añadió que es extensible al mundo de la empresa, los sindicatos, etc. Nada que no dijeran el mismo lunes los tres presidentes del Congreso que ha tenido el PSOE, Gregorio Peces-Barba, Manuel Marín y el actual, Bono. Los tres ven a Zapatero más «débil» desde la derrota del domingo y, en privado, alguno califica de «desastre la imagen del PSM aunque ahora haya cierre de filas.

De la Vega y Blanco

Por eso, ayer, por segundo día consecutivo, tuvo que salir la vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega, a acallar las críticas, en esta ocasión de Guerra: «Quien promueve la democracia, ya sea interna o externa, como ha hecho el presidente del Gobierno y secretario general del PSOE, gana siempre». «La apuesta por los procesos democráticos es siempre y en todo lugar una apuesta ganadora», subrayó la «número dos» del gabinete. Todas las opiniones son respetables», insistió, pero se mostró «plenamente convencida» de que Zapatero no es hoy más débil. El vicesecretario general, José Blanco, insistió en que Zapatero es el principal «activo» del PSOE y hasta la ministra de Vivienda, Beatriz Corredor, poco dada a entrar en la pelea política, dijo que «no es real» el debate del post-zapaterismo y se mostró convencida de que será el cartel electoral en 2012.

En la Dirección del PSOE han causado malestar las palabras del ex vicesecretario general porque suponen un torpedo en la línea de flotación del secretario general del partido en un momento en que está siendo atacado desde fuera... y desde dentro. Anoche, el presidente andaluz y del PSOE-A, José Antonio Griñán, dio por hecho el post-zapaterismo: «siempre hay un post, todos morimos, es la condición humana», para añadir a continuación que la victoria de Tomás Gómez en Madrid y la posible sucesión: «son dos cosas distintas».