Los coches fueron expuestos en el Max Center de Baracaldo
Los coches fueron expuestos en el Max Center de Baracaldo - ABC

El País Vasco marca los tiempos de la competición ECO

Ingenieros de la UPV y del centro Emilio Campuzano exhiben sus modelos de vehículos eléctricos

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El País Vasco quiere jugar un papel protagonista en el sector de la automoción sostenible destinada a la competición. Este mismo octubre, de hecho, Bilbao acogerá su primer ECO Rallye, que aspira a convertirse en el más multitudinario del mundo. Pero el furor por los vehículos eléctricos no solo ha penetrado en el ámbito profesional: también en universidades y centros de formación han apostado este tipo de coches, que poco a poco comienzan a reducir distancias con los monoplazas clásicos.

Los coches ECO fueron los protagonistas de la exposición celebrada el pasado abril en el Max Center de Baracaldo (Vizcaya), que dedicó un espacio a sensibilizar sobre el respeto al medio ambiente a través de la tecnología avanzada. Entre otros vehículos, el centro comercial exhibió dos prototipos de vehículos eléctricos producidos respectivamente por la Escuela de Ingenieros de la UPV/EHU y el Centro de Formación Profesional Emilio Campuzano.

Los ingenieros de Fórmula Student de Bizkaia (FSBizkaia) ofrecieron algunos detalles del FSB 2018, un monoplaza de 235 kilogramos que puede llegar a alcanzar los 110 kilómetros por hora —solo necesita tres segundos para ponerse de 0 a 100—. El coche posee un motor dual con una potencia de 80 kilovatios y una batería que le dota de una autonomía de 22 kilómetros a máxima potencia.

En torno a medio centenar de estudiantes han participado en este proyecto, cuya fabricación ha requerido un presupuesto de 200.000 euros. Se trata del undécimo modelo de los ingenieros de la universidad autonómica, que aseguran que las grandes compañías tienen cada vez mayor interés en contratar personas con conocimientos en este tipo de automoción.

Más modesto pero también relevante es el prototipo del centro de formación profesional Emilio Campuzano, cuyo vehículo participan en los campeonatos que se organizan a nivel autonómico por Tknika —el próximo junio se celebra la segunda edición—. Se trata de una serie de pruebas de resistencia que determinan la viabilidad del coche.

Según explican los docentes del ciclo de Formación Profesional, los jóvenes dedicaron cerca de cuatro meses a poner a punto el vehículo, que con piloto pesa 140 kilogramos y que puede alcanzar «fácilmente» los 50 kilómetros la hora. «Los alumnos tienen mucha ilusión, no les importaba venir por la tarde para seguir con el proyecto —afirman—. El equipo estaba muy bien estructurado».