Fernando Gómez (El Correo)

Miles de peregrinos rinden homenaje a la Virgen de Begoña en Bilbao

El ascenso a la basílica constituye una de las tradiciones religiosas más arraigadas de Vizcaya

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Un nuevo 15 de agosto, la basílica de Nuestra Señora de Begoña de Bilbao ha sido el punto de encuentro de miles de peregrinos deseosos de rendir homenaje a la patrona de Vizcaya. El templo, que ha permanecido abierto durante toda la noche, ha recibido en torno a 150.000 visitantes procedentes de diversos puntos del país. Los fieles abarrotaron el santuario desde la primera misa, oficiada a las cuatro de la mañana. La ceremonia mayor, presidida por el obispo de Bilbao, Mario Iceta, tuvo lugar a las doce del mediodía, y contó con la asistencia de diversos cargos municipales.

Entre ellos, el alcalde, Juan Mari Aburto, que al término de la misa mayor admitió haber pedido «a la Amatxu por las necesidades de los bilbaínos y para resto de vizcaínos». El nacionalista, que acompañó un Aurresku de Honor a la ciudadanía como símbolo de convivencia, se desplazó tras la ceremonia hasta el retoño del Árbol de Guernica, ubicado en la zona trasera de la basílica, para entonar el «Gernikako arbola» interpretado por la banda municipal de txistularis.

Las calzadas de Mallona, que unen el centro de Bilbao con la basílica en una ascensión que supera más de 300 escalones, han sido durante toda la jornada el recorrido más concurrido para llegar hasta el santuario de la Virgen de Begoña, cuya talla gótica ha lucido durante toda la celebración su tradicional manto blanco.

Txistularis y dulzaineros han animado durante toda la jornada las inmediaciones de la basílica, repletas de peregrinos en un ambiente festivo y con los alicientes del buen tiempo y los tradicionales puestos de rosquillas y talo con chorizo.

Esta peregrinación anual es una de las tradiciones religiosas más arraigadas de Vizcaya, ya que desde antes del año 1300, cuando se produjo la fundación de Bilbao, ya acudían al santuario los primeros peregrinos.

La Cofradía que organiza la peregrinación ha repartido unas 30.000 estampas con la imagen de la Virgen, y enviará los donativos que recaude a la Parroquia de Nuestra Señora de Begoña de Almáciga, con el objetivo de finalizar las obras del templo de esta localidad tinerfeña e inaugurarlo el 29 de abril de 2019.

Ese día se cumplirán 70 años de la relación de Almáciga con la Virgen de Begoña, ya que el bilbaíno Martín Valle, que iba con su grupo de acción católica a bordo de un barco en peregrinación a Santiago de Compostela, lanzó una botella al mar con un mensaje religioso y cinco estampas de la «Amatxu» de Begoña.

La botella llegó en abril de 1949 a la playa de Almáciga, un pequeño pueblo en el nordeste de Tenerife, cuyos vecinos acogieron el mensaje como un designio divino y decidieron que la Virgen de Begoña fuera su patrona.

Conocida esta historia en Bilbao, se inició en la Villa una cuestación popular para sufragar una imagen de la Virgen de Begoña, que llegó a Tenerife en mayo de 1950 y fue entronizada en una pequeña ermita.

En 2006 se comenzó a construir en Almáciga un templo más grande cuyas obras avanzan a medida que se reciben donativos y que se espera esté finalizado el próximo año.

La estampa que se ha repartido este año entre los peregrinos ha sido, por primera vez, la misma que la del año anterior, en el que el objetivo era también apoyar la construcción de la iglesia tinerfeña, y reproduce las láminas de la Virgen de Begoña que se enviaron en 1950 a Almáciga.