José María Guibert, rector de la Universidad de Deusto
José María Guibert, rector de la Universidad de Deusto - Jordi Alemany

José María Guibert: «La manera de formar a los alumnos se ha quedado anticuada»

El rector de la Universidad de Deusto aboga por fortalecer los vínculos entre universidad y empresa

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Representantes del área empresarial, judicial y política de Vizcaya se dieron cita en el almuerzo-coloquio organizado el pasado viernes por Mujer Siglo XXI, asociación regentada por Carmen Miral, para atender a la comparecencia del rector de la Universidad de Deusto, José María Guibert (Azpeitia, Guipúzcoa, 1962). Durante la velada, celebrada en la Sociedad Bilbaína, el jesuita abordó los principales retos a los que se enfrenta la universidad española en el contexto sociopolítico actual.

¿Qué sentido le otorga a la universidad en el panorama actual?

Nosotros compartimos los mismos objetivos de la primera universidad jesuita, que son perfectamente asumibles hoy en día. No somos una escuela de deporte, una empresa o un club de amigos. Nuestro trabajo es formar a personas críticas, con cualidades mentales y humanas. Que sean conscientes de lo que pasa en la sociedad, útiles en su trabajo y críticas en el tema de la fe.

¿Atraviesa la universidad española una etapa de incertidumbre?

Todo está en incertidumbre en la sociedad actual. Todo se critica, aunque la crítica es demasiado simple, hay demasiados descalificantes. En la universidad española se han producido últimamente muchos cambios constructivos. La CRUE (Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas) ha llevado a cabo muchas iniciativas, aunque hacen falta más. Los centros no pueden ser iguales, tiene que haber algunos más técnicos, otros más científicos, otros más sociales. Hay muchas formas de enseñar, y la manera de formar a los alumnos se ha quedado anticuada.

¿Es esa la estrategia de Deusto?

Deusto investiga mucho en formas de educación, lo hacía antes incluso que Bolonia. El cómo se enseña es importante, y nosotros educamos desde la persona, desde la práctica, desde las competencias genéricas. La manera de aplicar las asignaturas, de aplicarlas, dirigirlas y coordinarlas ha cambiado en Deusto, y ese es nuestro punto fuerte.

¿Cree que han afectado a la imagen de la universidad las polémicas surgidas en las carreras de algunos políticos?

Ha habido algunos líos en los últimos meses, pero es injusto hablar de la universidad de forma genérica con tres, cuatro o cinco casos de corrupción.

¿Cuál cree que es el equilibrio entre la universidad privada y la pública?

No hay una respuesta fácil, porque en España tiene mucha fuerza lo público. En otros países los centros públicos representan el 50%, aquí casi el 90%. Pero no hay que denigrar lo privado ni lo público, cada uno tiene su papel. Lo importante es cómo hacer que lo público pueda innovar, y que tanto unos como otros seamos capaces de mejorar y cambiar.

En septiembre de este año está prevista la puesta en marcha de la nueva Facultad de Medicina. Una apuesta criticada por colectivos como la Organización Médica Colegial (OMC), que sostienen que el sistema no puede absorber tanta demanda.

Lo que hace falta es que haya más médicos que estén mejor formados. En España solo hay una universidad que forma con ABP (Aprendizaje basado en problemas), que es la de Girona. En el resto del mundo está cambiando la enseñanza de Medicina, que cada vez se cuida más. Nosotros vamos a hacer algo distinto a la mayoría de lo que se hace en el Estado. Van a ser ocho grupos pequeños, de diez personas, que realizarán actividades basadas en problemas.

Los alumnos de este grado tendrán la posibilidad de realizar prácticas en urgencias desde el primer curso. Precisamente, el pasado enero el Gobierno estatal abordó la posibilidad de que los becarios cotizaran a la Seguridad Social. ¿Qué opina de esta medida?

Una cosa es cuidar al estudiante, que las prácticas no sean para tomar cafés, y otra cosa es impedir las prácticas. ¿Quién gestiona las cotizaciones a la Seguridad Social? ¿Quién paga? Eso es un problema.

¿Considera entonces que la medida supondría un obstáculo para el acceso a las prácticas?

Ese es el peligro. Estamos preocupados por saber quién hace esa gestión. Hay que estudiarlo para que no se abuse de los estudiantes y puedan aprender, pero hay que tener cuidado de que no perjudique su contacto con las empresas.

Recientemente, Deusto presentó 22 nuevas titulaciones bilingües y trilingües. ¿Qué papel juega el euskera en el nuevo proyecto de la universidad?

Queremos fomentar el trilingüismo para que los alumnos puedan trabajar y atender a la gente en tres idiomas. Una lengua cooficial tiene que tener su espacio en las empresas y la administración, aunque evidentemente hay zonas más vascoparlantes que otras, no se puede uniformizar.

Las universidades del País Vasco son referentes en formación dual. ¿Cómo será el encaje de este sistema en Deusto?

Precisamente el año pasado lanzamos en Vitoria un grado de formación dual en Industria Digital que permite unir la FP2 con la universidad. Los centros universitarios son cada vez más prácticos y la FP más académica, se mezclan hábitos. Hacer puentes entre esos dos mundos es bueno. Nuestro reto es unirnos cada vez más a las empresas para que diseñen con nosotros las asignaturas. Hay que cambiar la mentalidad para hacer las cosas de manera conjunta. Es aprendizaje para todos.