El DRIL, y no ETA, fue la organización que acabó con la vida de la pequeña Begoña Urroz

La niña, de 20 meses, murió en junio de 1960 por una bomba en San Sebastián

El Centro Memorial ha presentado un informe para «mantener vivo el recuerdo» de la pequeña «y hacer la historia del grupo que cometió el atentado»

BilbaoActualizado:

Begoña Urroz, la niña de 20 meses que murió en junio de 1960 por una bomba en San Sebastián, no fue víctima de ETA, sino del Directorio Revolucionario Ibérico de Liberación (DRIL). Así lo atestigua el Centro Memorial de las Víctimas del Terrorismo, que este martes ha presentado un informe para «mantener vivo el recuerdo» de la pequeña «y hacer la historia del grupo que cometió el atentado».

El informe del Centro Memorial reconstruye los hechos que tuvieron lugar el 27 de junio de 1960, cuando se registraron explosiones e incendios en las consignas de equipaje de diversas estaciones de tren de Barcelona, San Sebastián y Madrid. El grupo que las hizo estallar no fue ETA, sino el DRIL, una organización surgida a principios de la década de los 60 de la fusión de la Unión de Combatientes Españoles y del grupo portugués Movimiento Nacional Independiente. Su propósito era derrocar a las dictaduras que entonces imperaban en la Península e instaurar sendas repúblicas que podrían federarse entre sí.

En la explosión de la estación de tren de Amara resultaron heridas seis personas. Una de ellas era Soledad Arruti, encargada de la consigna de equipajes. Su sobrina nieta, una niña de 20 meses llamada María Begoña Urroz, presentaba el peor pronóstico: quemaduras en todas las extremidades y la cara, así como heridas contusas en pierna y pie izquierdos.

El director del Centro Memorial, Florencio Domínguez (2d), el diputado de Cultura en funciones, Denis Itxaso (d), este martes en San Sebastián durante la presentación del Informe número 6 del Centro Memorial de las Víctimas del Terrorismo, titulado "Muerte en Amara. La violencia del DRIL a la luz de Begoña Urroz", junto a sus autores Gaizka Fernández Soldevilla (i) y Manuel Aguilar Gutiérrez (2i)
El director del Centro Memorial, Florencio Domínguez (2d), el diputado de Cultura en funciones, Denis Itxaso (d), este martes en San Sebastián durante la presentación del Informe número 6 del Centro Memorial de las Víctimas del Terrorismo, titulado "Muerte en Amara. La violencia del DRIL a la luz de Begoña Urroz", junto a sus autores Gaizka Fernández Soldevilla (i) y Manuel Aguilar Gutiérrez (2i) - EFE

La pequeña, primogénita de un matrimonio originario del pueblo navarro de Beinza-Labayen, fue rescatada de entre las llamas por un mozo de servicio exterior de la estación que puso en riesgo su propia vida. Las autoridades la llevaron a la clínica del Perpetuo Socorro, donde ingresó en estado grave. Finalmente, la niña murió el 28 de junio.

Según ha destacado este martes el Centro Memorial, al día siguiente de la muerte de Urroz, dos portavoces del DRIL reivindicaron los atentados en el diario El Nacional de Caracas. Uno de ellos manifestó dos semanas después que las revoluciones para «derrocar a los tiranos» no se hacen «con té y simpatía ni con bombones». «Hay que emplear la violencia para responder a la que ellos usan», explicó.

Sin embargo, la autoría del atentado de Amara nunca fue aclarada. En enero de 1961, el Juzgado Especial Nacional de Actividades Extremistas requirió la presencia de los tres presuntos autores materiales de los atentados, que finalmente no fueron capturados. No hubo juicio, y la Ley de Amnistía de 1977 borró la responsabilidad penal del crimen.

«Ahora bien, la historia es imborrable —sostiene el Centro Memorial—. Begoña Urroz falleció a consecuencia de un atentado del DRIL. Es, por tanto, una víctima del terrorismo. Por eso, el 27 de junio es un día muy adecuado para honrarlas a todas ellas». «Muerte en Amara. La violencia del DRIL a la luz de Begoña Urroz» es el sexto informe que publica la entidad dirigida por Florencio Domínguez, resultado de las investigaciones llevadas a cabo en los dos últimos dos años por el historiador Gaizka Fernández Soldevilla y el periodista Manuel Aguilar.