Luis Ángel Gómez

Delincuencia en Bilbao: «Intento no llegar a casa más tarde de las 10 de la noche»

Vecinos del barrio de San Francisco se sienten «indefensos» ante los criminales

BilbaoActualizado:

Cuando me mudé aquí no tenía ningún miedo. Ahora intento no llegar a casa más tarde de las 10 de la noche». Quien habla es una vecina del barrio bilbaíno de San Francisco, un enclave que pone en entredicho la imagen de ciudad segura que brota de las instituciones municipales. Pero no es este el único foco de violencia de la Villa, que en las últimas semanas ha experimentado un nuevo repunte de criminalidad.

No se trata de un fenómeno nuevo en la capital vizcaína, donde todavía está reciente el recuerdo de la pareja de ancianos asesinada a manos de dos menores en un piso de Ocharcoaga. El suceso tuvo lugar en enero de 2018, apenas semanas después de que otros dos jóvenes acabaran con la vida del exdeportista Ibon Urrengoetxea al intentar robarle en la céntrica zona de Abando.

En este mismo barrio, un grupo de individuos de entre 16 y 18 años amordazó y golpeó a un hombre la semana pasada con el objetivo de arrebatarle sus pertenencias. La víctima logró zafarse de los agresores, aunque recibió diversas patadas y puñetazos.

Son algunos de los casos más excepcionales del mapa de la delincuencia de Bilbao, donde según los datos que maneja el Ministerio de Interior y que anunció durante la presente campaña el PP vasco, durante el 2018 los robos con fuerza en domicilio y otros establecimientos crecieron un 30%, mientras que el incremento de los hurtos fue del 18%. Por otro lado, los delitos contra la libertad sexual aumentaron un 14%, y las agresiones sexuales con penetración un 66,7%.

Miedo en San Francisco

Si bien la delincuencia no se centra en un solo punto de Bilbao, el barrio de San Francisco es sin duda uno de los principales focos de criminalidad. Esta misma semana, agentes de la Policía Municipal se vieron obligados a cargar contra varias personas en el marco de un enfrentamiento con un individuo que se negó a identificarse. Además, un varón de origen magrebí fue apuñalado el pasado martes tras participar en otra pelea.

No es San Francisco un barrio cualquiera de Bilbao. Su posición es privilegiada, dado que está situado en pleno centro y a escasos minutos del Casco Viejo. De hecho, muchos turistas atajan por sus calles para llegar al museo Guggenheim. San Francisco es, además, una de las rutas del Camino de Santiago, e incluso cuenta con un albergue para los peregrinos.

A pesar de ello se mantiene como una de los enclaves más conflictivos de la ciudad. Según la asociación vecinal San Fran Auzokideak, los últimos acontecimientos vuelven a evidenciar no solo su propia «indefensión», sino también la de los agentes de Policía, que se ven obligados a pedir refuerzos hasta para una «simple identificación». En este sentido, denuncian la «triste imagen» que refleja una zona «llena de trapicheos, de venta de droga y de robos».

«Para los vecinos no es agradable», lamenta una profesora con hijos residente en el barrio, que denuncia que la situación se ha descontrolado a lo largo de los últimos años. De hecho, asegura que hay zonas que «es mejor evitar» cuando antes «no había ningún problema». La misma persona argumenta que las calles «se llenan de toxicómanos» que protagonizan enfrentamientos con otros individuos, «sobre todo magrebíes». También hay mayor inseguridad para las mujeres, «a las que les dicen de todo» cuando pasan por su lado.

Otro motivo de queja de los vecinos de San Francisco es el ruido. «De sirenas de policía, de gritos», apunta la misma fuente, que incide en que en el barrio «hay una parte de inseguridad, un riesgo de que pase algo».

El temor y la incertidumbre se han apoderado también de los comerciantes, víctimas directas de la delincuencia que impera en San Francisco. «Hay gente que ya no viene por aquí porque le da miedo pasar», asevera el encargado de un establecimiento local, que reconoce que, si no se encuentra la solución al problema, no le quedará más remedio que cerrar como ya han hecho algunos negocios.

Un «caos» organizativo

De hecho, hay varios vecinos que, desesperados, no descartan ya la posibilidad de marcharse del barrio ante la falta de soluciones que propone el Ayuntamiento. «El sentir de los que vivimos aquí es que hasta que esto no estalle no lo van a arreglar -afirman-. ¿Es que tiene que morir gente?». Un punto de vista que comparten también algunos policías. Fuentes de la Ertzaintza apuntan a que el sistema organizativo «es un verdadero caos». «Hacen falta medios, más personal», aseveran.