EFE

Récord de visitas en Guecho al buque insignia de la Armada española

Más de 7.500 personas esperaron el sábado durante horas para acceder al Juan Carlos I, y 3.000 solo durante la mañana del domingo

Guecho (Vizcaya)Actualizado:

No hay duda de que el Ayuntamiento de Guecho tiene poder de convocatoria. Su rechazo a la visita del Juan Carlos I generó una respuesta masiva de los vecinos del País Vasco, que ayer aguardaron durante horas bajo un sol de justicia para poder conocer los misterios del buque insignia de la Armada española. La cola, kilométrica, se perdía más allá de los límites del puerto vizcaíno, cuya entrada quedó totalmente colapsada. Para muchos de los presentes, la de este sábado fue toda una demostración de apoyo del pueblo vasco a los símbolos nacionales frente a la «ridícula» posición del Consistorio guechotarra.

Las cifras de ayer fueron de récord, pues 7.500 personas acudieron a visitar el portaaviones, superando las visitas que había tenido el Juan Carlos I en Motril, 7.000, donde estaba la máxima marca, informa El Correo. Hasta familias de comunidades vecinas, como Navarra o Cantabria, se acercaron para verlo. También durante la mañana de hoy las colas han sido largas, incluso más que ayer, pues solo en esta mañana ha habido 3.000 personas que no han querido perder la oportunidad de ver el buque insignia de la Armada, cuyas puertas se han cerrado a las 12.10, cuando ha entrado el último grupo.

La expectación era máxima, dado que era la primera vez que el portaaviones de la Armada atracaba en un puerto vasco. Un pálpito que se percibía desde la mañana del pasado viernes, cuando decenas de personas se apostaron en las medianías del puerto gechotarra para contemplar la llegada del buque. Un coloso de más de 230 metros de longitud que partió de la Base Naval de Rota para participar en un ejercicio militar en aguas del Cantábrico.

El buen tiempo acompañó, y la jornada de ayer, salvo pequeñas excepciones, se desarrolló de manera festiva. Las puertas no se abrieron al público hasta las diez, aunque una hora antes cientos de personas se aglutinaban ya en el muelle de cruceros de la localidad vizcaína. Fue apenas un aviso de lo que ocurriría poco después: a media mañana, miles de niños, jóvenes, adultos y mayores aguardaban su turno en una cola kilométrica que no comenzó a diluirse hasta que los agentes de seguridad avisaron del fin del turno de visitas.

«En mi vida iba a imaginar que el barco iba a provocar esto aquí», reconocía Isidro C., que, pese a ser uno de los más madrugadores, se vio obligado a aguardar durante más de una hora para poder subir la rampa del imponente portaaviones. Algunos acudieron al puerto vizcaíno con plena convicción, como el militar retirado de la Marina A.G., que se desplazó desde Sopelana (Vizcaya) acompañado de varios amigos. Otros, como Eneko González, fue a verlo por mera curiosidad junto sus dos hijos pequeños: «Me he acercado viendo la que había montada», reconoció.

Apoyo a las FF.AA.

Había entre la multitud una generalizada convicción de que la avalancha de visitantes constituía una señal del respaldo del pueblo vasco a las Fuerzas Armadas. «Nosotros hemos venido desde San Sebastián, vamos a esperar lo que haga falta -comentaba Juan Montoya, otro de los que esperaban en la cola-. Toda la gente que hay aquí demuestra el apoyo que hay hacia los símbolos nacionales».

En este sentido, fueron muchos los que coincidieron en que el Ayuntamiento de Guecho «patinó» a la hora de rechazar la visita del Juan Carlos I bajo el pretexto de que es un navío de guerra. Una postura que contó con el respaldo de los socialistas pero que, por el contrario, no cuajó en un amplio sector del País Vasco que la catalogó de «absolutamente ridícula». En esos términos se expresó el propio exmilitar de la Marina, aunque no fue el único: «Falta valenía política, unos pocos no van a venir a decirnos que no puede visitarnos algo así», apuntó Ainhoa Belasategui, vecina de Bilbao, que a sus 69 años no quiso perderse la oportunidad única de conocer las entrañas del portaaviones.

Colapso

Fue tal el recibimiento al portaaviones que los accesos al puerto quedaron completamente colapsados. El tráfico, más denso de lo que se preveía en jornadas anteriores, provocó importantes atascos en las principales arterias del puerto, donde además no había ninguna posibilidad de aparcar.

La inquietud también se apropiaba de los visitantes que esperaban en la cola: «Llevamos aquí más de cuatro horas y parece que aún nos queda mucho que esperar», lamentaban algunos visitantes, que comenzaban a sospechar que se marcharían de vacío. De hecho, muchas personas tuvieron que dar media vuelta ante la imposibilidad de acceder a tiempo al interior del buque. Desbordados, los propios responsables de la Armada se vieron obligados a recordar que este domingo también será posible entrar al portaaviones.