La secretaria general del PP vasco, Amaya Fernández
La secretaria general del PP vasco, Amaya Fernández
Entrevista

Amaya Fernández: «No se puede crear una alternativa al PNV sin defender la tradición del País Vasco»

La secretaria general del PP vasco aboga por dotar al partido de un «acento propio» para «fortalecer el constitucionalismo» en el territorio

BilbaoActualizado:

Aunque dice ser consciente de que el PP vasco es «uno de los partidos más escrutados por el ojo público», su secretaria general, Amaya Fernández (Baracaldo, 1976), reconoce que resulta «muy molesto» que, a las puertas de la convención en la que los populares vascos definirán un «perfil propio», se hable más «de lo anecdótico que de lo importante». Pero lo cierto es que el reciente incidente en las Juntas de Guipúzcoa ha dado pie a un nuevo encontronazo con la dirección nacional.

¿Hay discrepancias entre el PP vasco y la dirección nacional?

Por encima de todo tiene que quedar claro que el PP vasco está para ayudar a consolidar el proyecto de Pablo Casado. Y estoy absolutamente convencida de que el presidente va a avalar el acento propio del PP vasco.

Pero no puede negar que se han producido «roces» entre ambas partes. La última, hace apenas unos días, tras el error de Cano en las Juntas de Guipúzcoa.

El error de Juan Carlos Cano fue grave, pero humano. Y pidió sinceras culpas por ello. No tenemos que permitir que los árboles impidan ver el bosque, lo importante es que hay una persona de Bildu presidiendo la comisión de Derechos Humanos en Guipúzcoa porque se alcanza un acuerdo entre el PNV, el PSE y Bildu.

¿Considera injustas las críticas que se vertieron desde Madrid?

Se comprendió que se trataba solo de un error humano. Yo quiero destacar la trayectoria de Cano, que tiene un compromiso político y personal en la defensa de la libertad y la idea de España en el País Vasco.

¿Qué fin tiene exactamente la convención que el PP vasco celebrará el próximo septiembre?

Tiene un objetivo muy claro: fortalecer el constitucionalismo en el País Vasco. Una Comunidad sobre la que planea el soberanismo, que estoy segura que aparecerá con mucha mayor virulencia cuando se cierre el ciclo electoral. Nosotros tenemos la responsabilidad de ser el catalizador que aglutine a esa mayoría de vascos que nos sentimos vascos y españoles pero que necesitamos un proyecto que de verdad ilusione y plantee soluciones específicas a los problemas que tenemos aquí.

¿Qué significa tener un «perfil propio»?

Todos los partidos lo tienen. El PP de Madrid, el de Castilla y León, el de Galicia… Es defender el arraigo y las tradiciones de la tierra de uno, algo que también fortalece el discurso del proyecto nacional. Realmente, defender las singularidades del País Vasco como el Concierto Económico y el Estatuto de Guernica es defender la Constitución española. Cuando se convoquen aquí elecciones autonómicas debe haber una alternativa sólida en la que se puedan ver reflejados todos los vascos y que sirva como contrapeso al PNV. Y no hay ninguna posibilidad de hacerlo con éxito si no es defendiendo la tradición y el arraigo del País Vasco. Yo hago una apelación a todos los constitucionalistas del conjunto de España para que en la convención de septiembre nos ayuden a fortalecer al PP vasco, porque estamos haciendo política de Estado y eso hay que hacerlo con perspectiva de Estado.

En algunos sectores del partido se ha interpretado como un intento de marcar distancias con la ejecutiva nacional.

Nosotros nunca vamos a renunciar a nuestra historia, que es la misma que la del PP en el conjunto de España. Esta convención tiene su explicación en la necesidad de defender lo propio, nuestras instituciones. Hay que enmarcarla dentro de la normalidad, porque no es una amenaza, sino una oportunidad para todos.

¿Qué se ha dicho en las conversaciones que han mantenido al respecto con Pablo Casado?

Recientemente tuvimos la oportunidad de reunirnos con el presidente Casado en San Sebastián para trasladarle la necesidad de que el partido fortalezca su discurso y posición en un momento clave en el País Vasco. Queremos hacerle partícipe de todo lo que tiene que ver con la convención, e incluso le pedimos que sea él quien la clausure.

¿Aceptó?

No tengo ninguna duda de que el presidente Casado estará el fin de semana del 13 y el 14 en Vitoria.

¿Por qué se ha decidido celebrar ahora una convención de estas características?

Lo hacemos en un momento en el que estamos percibiendo un proceso de legitimación histórica del nacionalismo y blanqueamiento de la izquierda abertzale y unos resultados electorales a la baja. El PP vasco tiene una historia y una responsabilidad añadida, sobre todo cuando el otro proyecto de ámbito nacional, que es el PSE, ha diluido su discurso y su posición política en la del PNV a cambio de cotas de poder.

¿A qué se refiere?

Nosotros creemos que se está formando una entente entre PNV, Bildu y el partido socialista, que asiste como comparsa y ha renunciado a la posibilidad de plantear una alternativa al proyecto nacionalista. En el País Vasco lo importante no es que el proceso vaya más deprisa o más despacio que en Cataluña, sino la dirección que se está tomando. Y el único contrapeso con posibilidades de tener representación institucional es el PP vasco. Por tanto, cuando se debilita al PP vasco, lo que se está haciendo es dar alas a la hoja de ruta del PNV.

¿Puede dar ofrecer algún adelanto de lo que se propondrá en la convención?

Llevamos mucho hablando con una parte que para nosotros es absolutamente esencial, que son las víctimas del terrorismo. En la convención vamos a dar trascendencia a todo lo que tiene que ver con el relato, pero también al fenómeno de la radicalización, el proceso por el que una persona acaba justificando el terrorismo. Hay que decir que, tras el cese de la actividad terrorista, el Gobierno vasco se ha olvidado de las políticas de prevención: en 2018 se produjo un 158% más de homenajes a etarras en nuestras plazas y pueblos que en el año anterior.