La autopsia revela el brutal asesinato de Nagore

EP | PAMPLONA
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Dos médicos forentes del Instituto Navarro de Medicina Legal manifestaron esta mañana que Nagore Laffage murió por "estrangulamiento manual", que es de "etiología homicida siempre".

Según expusieron, no hay "ninguna duda" de que fue una muerte violenta y añadieron que las lesiones que presentaba la víctima "indican que el tiempo de actuación sobre ella fue relativamente prolongado". Los forenses comparecieron esta mañana, llamados por el Ministerio Fiscal, en la quinta jornada del juicio por el asesinato de Nagore Laffage. Durante su exposición, que fue acompañada por fotografías de la víctima, la vista oral tuvo que ser suspendida unos minutos ya que uno de los miembros del jurado sufrió un desvanecimiento.

Según expusieron los médicos forenses durante su intervención, la autopsia determinó que la joven irunesa falleció entre las 7 y las 11 horas del 7 de julio de 2008 por "estrangulamiento manual".

Preguntados por el fiscal si se puede determinar si se apretó fuertemente el cuello, señalaron que sí, que así lo reflejan, "más que las lesiones externas, las internas". A su juicio, da la impresión de que "se produjo presión con una mano" y que "tuvo que ser presión continua", "no durante un tiempo corto". Detallaron que la víctima tenía hematomas y erosiones en la cara.

Preguntados por el fiscal cómo se produjeron, especificaron que tuvo que ser un "elemento contundente", que podrían ser los puños o bien golpes contra la pared o el suelo. Según manifestaron, estas heridas no eran "suficientes" para producir un fallecimiento y sí le pudieron ocasionar una "disminución del nivel de conciencia".

También sufría lesiones en la zona del cuello, donde también existía una congestión venosa, que se produce, expusieron los expertos, tras presionar en el cuello. Igualmente distintas partes del cuerpo presentaban lesiones, lo que hace suponer que "la ropa debía estar retirada". En la mano había lesiones producidas por "elementos cortantes" y un dedo cortado.

Los forenses expusieron que la víctima en el momento del fallecimiento registraba una tasa de alcohol en sangre de 1, 12 ó 0, 6 gramos de alcohol por litro de aire espirado. "La afectación del alcohol es un tema individual, pero el nivel encontrado en el cuerpo de Nagore equivaldría al límite del delito de conducción", indicó.

«Un arrebato»

Dos médicos forenses que realizaron un informe físico y psicológico del acusado a petición del juzgado instructor manifestaron que José Diego Yllanes pudo matar a Nagore Laffage como consecuencia de un "arrebato". "Debido a los rasgos de personalidad que tiene y con los datos de que disponemos, actuó como consecuencia de un estímulo muy fuerte, un estado pasional, que le suponía un ataque a sus rasgos de personalidad y no tuvo la capacidad para no hacerlo. Es lo que más cuadra en este caso", opinó una de las facultativas.

Señaló que José Diego Yllanes presenta "rasgos compulsivos, pero que no llegan a ser trastorno de personalidad", "no es un inadaptado, es una persona normal". "Ví que tenía rasgos compulsivos u obsesivos, es una persona perfeccionista, que le gusta hacer todo bien, obsesivo por el orden, poco expresivo y bastante rígido en los patrones de comportamiento", manifestó.

Las especialistas relataron en la vista oral que el informe psicológico se realizó con los datos obtenidos en la entrevista de algo más de una hora con el procesado el día 9 de julio de 2008 y que no hubo un encuentro posterior porque el acusado, expusieron, no colaboró. De esta entrevista, determinaron que "no presentaba ninguna alteración ni de la percepción, ni de pensamiento, ni de memoria, una patología normal". Sí que estaba "ansioso", dijo la forense, para añadir que la ansiedad es una reacción ante algo que produce estés.

Manifestó que se mostró "arrepentido" de lo que había hecho. Preguntada por el fiscal cómo le puede afectar al acusado la ingesta de alcohol, señaló que, de los vídeos existentes de Yllanes momentos antes de que ocurrieran los hechos, se desprende que no presenta "incoordinación motora", es decir, "que no se tambalea" y además, prestaba atención. Según añadió, no sería una intoxicación plena porque no tiene alterada la capacidad de raciocinio. Señaló que no fue el alcohol el detonante de la conducta que tuvo.

También relató que el acusado les manifestó que el primer recuerdo que tenía de lo ocurrido el 7 de julio lo situaba en su piso, él sentado en el sofá y la víctima en el suelo y que pensó que él la había matado. La especialista encontró en ello una "contradicción", porque si no recordaba nada no tenía por qué pensar que él había tenido algo que ver en el estado de la joven. Respecto a la exploración física, indicó que José Diego Yllanes presentaba arañazos en los nudillos de la mano derecha y erosiones en la izquierda "compatibles con haber golpeado a alguien". También presentaba heridas leves en brazos, piernas y región lumbar, "compatibles con haber estado en el monte".

A preguntas de la defensa de por qué no se solicitaron pruebas de alcohol o drogas del acusado, la forense señaló que como se hablaba tan sólo de consumo de alcohol no tenía sentido pedirla dos días después, el día 9. Sí respondió que hubieran "tenido algún dato más si hubiera aparecido algún tóxico". Preguntada si es posible "que uno vaya andando a casa y tener lagunas", manifestó que sí.