Israel estuvo informado en todo momento de la posición del patrullero español Furor que vigilaba la flotilla
España tuvo siempre un canal abierto con los israelíes en todo el episodio
Defensa prepara en secreto una misión en Gaza liderada por Estados Unidos
El buque de acción marítima Furor que envió España «para proteger», según el Gobierno de Pedro Sánchez, a la llamada Flotilla de la Libertad que partió rumbo a Gaza para entregar ayuda humanitaria, fue dirigido por el Almirante Jefe del Estado Mayor de la Armada ( ... Ajema), almirante general Antonio Piñeiro, y no por el Jefe de Estado Mayor de la Defensa (Jemad) ni su Mando de Operaciones (MOPS), según cuentan a ABC fuentes militares. El Ajema dirigió cada una de las actuaciones del patrullero que, según publicó este diario, solo servía para dar apoyo logístico porque su equipación era muy básica.
Las mismas fuentes apuntan que el Jemad, Teodoro Esteban González Calderón, sólo era informado de forma puntual, pero no estuvo en el núcleo donde se tomaban las decisiones. En este sentido, cada paso del comandante del barco y cada movimiento del Furor estaban monitorizados personalmente por el Ajema, hasta el punto de que algunos de los oficiales a bordo comentaron a personas de su entono que parecía que Piñeiro se encontraba en el puente de mando de la embarcación. A bordo del Furor participaron en la operación 52 militares y ocho médicos.
El Furor había recibido la orden de navegar en aguas internacionales, proteger a la flotilla y velar por la seguridad de los civiles de otras embarcaciones. Todo ello sin realizar ninguna maniobra que Israel pudiera interpretar como una provocación, en una operación donde la línea entre lo humanitario y lo político era bastante difusa. Según cuentan fuentes militares, la inteligencia española abrió un canal directo con las Fuerzas Armadas israelíes -al parecer a través del CNI por tener mejor relación con los hebreos que la inteligencia militar- y a través del mismo las autoridades militares hebreas supieron en todo momento la posición del barco español, cuya actividad regulaba el almirante Piñeiro. La ministra de Defensa, Margarita Robles, autorizó esa línea de comunicación permanente y los enlaces.
Según las mismas fuentes, la colaboración con las Fuerzas Armadas israelíes fue leal y estrecha, lo que evitó que se produjeran situaciones incómodas o tensas. El repliegue del patrullero se hizo también a las órdenes del almirante general Piñeiro y hubo una escala en Malta con la excusa de un repostaje, aunque el objetivo real era poner fuera del foco mediático a esa embarcación, lo que sin duda se consiguió.
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