Los mil millones de «excusas» para no molestar a Chávez

El Gobierno español tampoco ha protestado ante Caracas tras la última nacionalización

MADRID Actualizado:

«No es imprescindible para nosotros la inversión española», amenazó el presidente venezolano Hugo Chávez en noviembre de 2007. Fue después de que Su Majestad el Rey le espetara el célebre «¿por qué no te callas?» en una cumbre en la que el líder bolivariano llamaba «fascista» a José María Aznar. «Todo se andará», tranquilizó Zapatero. Aunque más honesto fue el ministro de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, que reconoció que el interés del Estado es «la defensa de sus intereses económicos», por aquel entonces unos 1.731 millones de euros de inversión.

En julio de 2008, Chávez logró una enmienda a la ley de protección al consumidor de Venezuela que le facilitó iniciar los procedimientos de expropiación. Sólo un mes después, anunció que nacionalizaría el Banco de Venezuela, propiedad de Banco Santander. La filial del grupo español iba a ser vendida al Banco Occidental de Descuento (BOD), pero el régimen chavista negó el permiso para realizar la operación, obligando al grupo de Emilio Botín a vender al Estado venezolano. La vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega calificó el asunto como «una negociación completamente respetuosa y normal». Ahora, con la reciente expropiación de la española Agroisleña, el Gobierno de Zapatero directamente prefiere el silencio.

Estampida a medias

Según datos del Banco Central de Venezuela, los principales países inversores durante el último año han sido Holanda, Estados Unidos, Panamá, Colombia, las Islas Bahamas, las Bermudas y Cuba. «Es importante resaltar que España pasó de ser el primer país inversor en Venezuela entre 2006 y 2008 al último en 2009», señala un informe del ICEX de agosto de este año. «Eso se explica fundamentalmente por la desinversión producida por la venta del Banco de Venezuela», agrega el documento que destaca que la inversión extranjera global también ha disminuido —un 989,7 por ciento respecto a 2008, lo que equivale a 2.100 millones de euros.

Sin embargo, los intereses españoles en la República Bolivariana siguen siendo clave en sectores como el de telecomunicaciones y el energético. Telefónica, líder con el 47 por ciento del mercado de móviles y 12.2 millones de usuarios, tiene allí inversiones por más de 3.000 millones de euros, lo que supone el 7,3 por ciento del valor del grupo, según el ICEX. Además, controla el 22 por ciento del mercado de telefonía fija de ese país.

Por su parte, Repsol YPF acumula inversiones netas por 1.200 millones desde 1994. En sociedad con Pdvsa —la petrolera estatal venezolana—, el grupo presidido por Antonio Brufau tiene una participación accionarial del 50 por ciento de la licencia para explotar uno de los mayores yacimientos de gas del mundo en el Golfo de Venezuela, además de convenios de suministro de crudo que se refina en España y una participación en el consorcio que explota la Faja del Orinoco, una de las mayores reservas mundiales de crudo.

Según la Cámara de Comercio España-Venezuela, el año pasado las empresas españolas ganaron contratos por 6.200 millones de euros, beneficiando a Duro Felguera, Iberdrola y Acciona, entre otras. Ese parece ser el premio por tolerar los «embates» de la revolución chavista.