Willy Bárcenas y Antón Carreño, del grupo musical Taburete
Willy Bárcenas y Antón Carreño, del grupo musical Taburete - ISABEL PERMUY

Taburete: «Hemos dado un salto al sonido de verdadera banda»

El grupo de Willy Bárcenas dará un macroconcierto mañana en Ifema

MADRIDActualizado:

«Reconocí la letra de mi padre en los papeles de Bárcenas». «Quedan muchas cosas por salir de la Gürtel, quiero que caigan todos». «El PP nos atacaba». Willy Bárcenas ha repetido hasta la saciedad todos estos titulares, y por eso no tiene sentido volver a insistir. De hecho, él y su colega Antón Carreño no pueden disimular cuando se les pregunta qué tal les fue en El Hormiguero. Responden con diplomacia, pero sus caras dicen claramente que fue incómodo para ellos.

Esta semana era más pertinente hablar de la gran apuesta que ha lanzado su grupo, Taburete, para mañana: un macroconcierto que congregará a más de 15.000 personas en Ifema. Inspirado por el título de su último disco, «Madame Ayahuasca», su espectáculo recreará los diferentes capítulos del viaje enteogénico de este brebaje originario del Amazonas y que, por supuesto, han probado. «Ante todo, no queremos hacer apología de las drogas», dicen casi al unísono. Sentados en una terraza junto al lago de la Casa de Campo, pueden hablar de la experiencia sin que nadie los reconozca, señal de que la fama todavía no es insoportable para ellos.

«Bebimos la ayahuasca todos juntos en el local de ensayo, con el resto del grupo, un chamán y un amigo médico por si acaso. Hubo momentos malos y agobiantes, pero es al final es algo que te ayuda a entender algunas cosas de tu pasado y asimilarlas mejor». Carreño describe la experiencia como «muy espiritual y mística», y explica que se lleva realizando «desde hace miles de años». Willy la recuerda como «una planta de amor»; pero no se atrevería «a recomendarla a cualquiera, porque es algo muy delicado».

Bombo mediático

El odio es precisamente uno de los enemigos que ha tenido este grupo a lo largo de su corta pero intensa vida, y que, a pesar de tener casi siempre un origen extra-musical, siempre han conseguido derrotaro sin demasiados problemas. «Todo el lío de mi padre no ha afectado al grupo lo más mínimo», asegura Willy. «Hubo un momento en el que nos enfadamos un poco y decidimos pasar de la prensa. Pero ahora, como mucho, algún día que estamos ensayando comentamos algo en plan: “Joder, cómo están las redes sociales hoy con el tema”. Pero nada más allá, ya no perdemos ni un segundo con ello». «Sí», asiente su socio. «Taburete es un grupo que funciona bien, independientemente del bombo mediático que se dé a otras cosas. Así que nos quedamos con eso. La gente nos sigue por nuestras canciones, y las cantan a miles en nuestras actuaciones. Eso nos hace estar muy felices y satisfechos. Por eso, nuestro gran objetivo es seguir en esto de la música dentro de veinte o treinta años. Quizá haya un momento en el que demos algún bajón, pero ya volveremos a subir», dice Carreño. «Eso es», añade Willy. «Si bajas, remontas a base de buenas canciones. Además, el que vive la música la vive ya sea frente a diez personas o frente a diez mil. Ojalá siempre toquemos antes mucha gente, pero eso no es lo principal.

La puesta en escena de su propuesta en directo más ambiciosa hasta la fecha será sin duda espectacular, pero en lo estrictamente musical, Taburete también ha experimentado un crecimiento cualitativo que «viene más de tocar y tocar que de ensayar mucho», asegura Carreño. «A mí de hecho me sorprende mucho cuando veo que hay grupos que ensayan cinco horas al día. ¿Qué hacen durante tanto rato ahí metidos? Al final puedes hasta aburrirte de tocar tanto tus propias canciones. Nosotros hemos ido creciendo sobre el escenario y ahora eso es muy palpable. Hemos dado un salto al sonido de verdadera banda, todo compacto y súper potente, alargando las canciones, muy rockero… Quien venga mañana a Ifema lo va a comprobar», asegura Bárcenas.