Isabel Vigiola, Ana Botella, Antonio Mingote, Blanca Cuesta y Borja Thyssen, ayer, en el homenaje - ERNESTO AGUDO

Mingote y su millón de amigos

El dibujante recibió el premio de la Fundación Empresarial Nexo por su inalcanzable talento

ANTONIO ASTORGA
MADRID Actualizado:

Antonio Mingote ha labrado más de un millón de amigos con un lápiz fieramente humano, y con un dibujo simbólico ora de humor orade ternura, melancolía, indignación, crítica social... Mingote no hace jamás enemigos. Este amante bilingüe de la libertad lo que hace cada día, desde que amanece regateando calles y cafés por los bulevares de Madrid hasta que anochece, es trabajar sin parar (él mismo sitúa su nacimiento en la Constelación «Trabaja y No Pares») para ganar amigos. Y eso le ha compensado de sobra. Ayer, compartió mesa y mantel con un buen puñado de su millón de amigos del alma: Norma Duval, LauraValenzuela, Lina Morgan, Natalia Figueroa, Ana Botella, Forges, Gallego & Rey, Peridis,Blanca Cuesta, Borja Thyssen, Josema Yuste, Alfonso Ussía, Luis del Olmo. Y de su Casa de ABC: Catalina Luca de Tena, presidenta-editora de ABC; Bieito Rubido, director de ABC; y Santiago Castelo, presidente del Consejo Asesor Editorial de ABC.

Convocados por la Fundación Empresarial Nexo, que premiaba al dibujante de ABC y académico por su contribución durante décadas a la cultura, el arte, el dibujo y la creatividad en España, y tras unas palabras de Alfonso Ussía, Antonio Mingote, acompañado por su alma, orden, concierto y vida, Isabel Vigiola, hizo jirones su gran corazón para expresar ante sus amigos cómo siente la palabra amistad. Un amigo, trazó don Antonio, es la persona que teniendo tal vez gustos «y opiniones distintas, incluso otras opciones políticas si es que las tiene (y diré, entre paréntesis, que tener una opción o devoción política es, en mi opinión, la manera más tonta de desilusionarse), siendo distinto, digo, el amigo es el que se encuentra cómodo a nuestro lado porque se sabe comprendido y tolerado». Porque la amistad es, como cree Antonio Mingote, «la forma más sincera y de-sinteresada del amor».

Amistad, amor, ternura... Así es Antonio Mingote, una persona sumamente educada y agradecida por el abrigo de la amistad, en esta convulsa época en la que «cada vez vivimos más tiempo y cada día tenemos menos tiempo para vivir», ocupados como estamos en ganarnos la vida. ¿Qué vida? Para Mingote, «consiste en no parar de hacer las cosas que nos impiden, no digo ya estar toda la tarde plácidamente en el café hablando de esto y de lo otro, como hacían nuestros atrasados y poco prácticos abuelos que se conformaban con cualquier cosa, pero, sin exagerar tanto, para comer tranquilamente con los amigos, que es a lo más que puede aspirar una persona decente y correctamente evolucionada. Os felicito por tener tiempo para estar aquí conmigo y me felicito a mí mismo por poder estar aquí con vosotros».

«Sobreviviré en vuestro recuerdo»

A Mingote no le molesta ser símbolo de algo «si eso significa quedarme ahí simbolizando sin dar golpe, descansando del duro trabajo que uno ha tenido que soportar para llegar a simbolizar algo. Pero sería tan aburrido que prefiero seguir trabajando en lo mío, y que simbolice otro».

Se dice que nadie muere del todo mientras alguien lo recuerda. El trazo de Antonio Mingote es conmovedor: «Así que yo, que soy el más viejo de casi todos vosotros y no digo de todos porque siempre aparece algún extravagante que ha nacido antes que uno, digo que sobreviviré en vuestro recuerdo como el amigo vuestro que soy por el momento. Espero que viváis mucho y felizmente para que yo tarde en morirme lo más posible». Al lado de Mingote, los pobrecitos habladores nos sentimos como hormiguitas (José Manuel Puebla dixit).