Madrid, hace 15 millones de años...

Las obras de Príncipe Pío sacaron a la luz fósiles del Mioceno medio que ahora se expondrán en el intercambiador

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Las obras del intercambiador de Príncipe Pío estaban a punto de concluir. Los trabajos se estaban centrando en la excavación de sótanos y túneles de acceso junto a la Puerta de San Vicente cuando, de repente, aparecieron los restos de un animal. Era un rinoceronte. Un «Hispanotherium matritense» que había poblado la zona oeste de la capital hace... 15 millones de años. Tras esta especie, comenzaron a «brotar» otras como un mastodonte, tortugas gigantes, tigres de dientes de sable, ciervos azmilcleros e, incluso, un antiguo pariente del oso panda rojo.

El yacimiento, de la época del Mioceno medio, dejó con la boca abierta a los expertos. Más de 400 metros cuadrados de fósiles, algunos de ellos encontrados por primera vez. «Se trata de uno de los más completos y abundantes; hemos encontrado allí restos que antes no se habían datado», comenta Jorge Morales, jefe del departamento de Paleobiología del Museo de Ciencias Naturales del CSIC.

El hallazgo se produjo a 20 metros bajo tierra. En total se localizaron más de 3.000 restos, de los que de momento sólo han podido recuperarse una cuarta parte. La importancia del descubrimiento —el más antiguo encontrado en Madrid capital— ha animado al Gobierno regional a «musealizar» parte de los restos.

La muestra se localizará en la zona de vestíbulos del intercambiador de Príncipe Pío. La obra ya está practicamente concluida. Los usuarios podrán observar un panel de grandes dimensiones con una reconstrucción de los ejemplos de vida animal y floral que existían en el Mioceno medio (época también conocida como Aragoniense medio) realizada por el ilustrador científico Mauricio Antón. Además, unas vitrinas mostrarán réplicas de cráneos y otros fósiles aparecidos durante la excavación.

Rinoceronte y panda rojo

Entre las piezas que se exhibirán destaca los restos de un «Hispanotherium» —«el madrileño más típico de la época», como afirma Morales— y de un panda rojo. Podría decirse que estas dos especies son los «reyes» del yacimiento. El antepasado de este rinoceronte tenía unas patas largas y gráciles adaptadas para la carrera, aunque probablemente carecía de cuernos. En las obras se encontró el primer cráneo de esta especie. Algo similar ocurrió con el antepasado del panda rojo —«Magerictis imperialensis»—, el más antiguo del mundo. Hasta entonces sólo se había datado un diente de este animal. En el yacimiento de Príncipe Pío aparecieron dos mandíbulas.

Además de estos dos, se descubrieron los restos de una decena de especies. Hace 15 millones de años, el clima en la capital era cálido y seco, sobre todo en lo que hoy es la zona del río Manzanares. Los animales habitaban en un territorio abierto parecido a la sabana africana actual. Las obras también sacaron a la luz fósiles del tigre de dientes de sable —«Sansanosmilus»—, que son los más antiguos encontrados en la Comunidad de Madrid. Paleomerícidos (una mezcla entre ciervo y jirafa), mustélidos (nutrias, comadrejas o tejones), anficiónidos (mitad lobo, mitad oso), lagomorfos (una forma similar a las pikas actuales), glíridos (familia de los lirones) y cricétidos (hámsters) son otras especies encontradas.

Durante los trabajos del intercambiador también surgieron restos arqueológicos pertenecientes al Asilo de las Lavanderas (también conocido como Casa del Príncipe) y de las sucesivas fuentes monumentales instaladas en esta parte de la ciudad desde, al menos, el siglo XVII. Por este motivo, la dirección general de Patrimonio, que dirige José Luis Martínez Almeida, junto con la Consejería de Infraestructuras y Transportes, han decidido incluir en este «mini museo» de Príncipe Pío todo tipo de información y paneles sobre estos restos arquitectónicos.

La intención es inaugurar el recinto en las próximas semanas. Será la mejor manera de que los usuarios de las líneas 6 y 10 de Metro y del Cercanías conozcan el patrimonio paleontológico e histórico de la región.