A vueltas con la pederastia

Análisis

Actualizado:

José Cabrera

Forneiro

Los ciudadanos no acaban de sorprenderse de los muchos casos que la prensa está sacando —porque la policía los está deteniendo— de individuos perversos que utilizan a los niños con fines sexuales propios; y la indignación sube de tono cuando nos enfrentamos a casos como el de Torrelaguna, en el que el presunto delincuente retiene secuestrados en un pozo a dos niños a manera de «presas» con el fin de su utilización sexual.

Y los ciudadanos se preguntan ¿hasta cuándo? ¿por qué?... Los psiquiatras forenses que estamos acostumbrados a tratar con la pedofilia y su correlato penal la pederastia no tenemos respuesta.

Lo cierto es que este tipo de perversión sexual etiquetada como «trastorno» y con conocimiento y voluntad íntegras por parte de los sujetos, está a la orden del día, no sólo en nuestro país sino a nivel internacional.

Sabemos que este tipo de delincuencia está asociada a un grave trastorno de la sexualidad, sabemos que un tratamiento farmacológico haría mucho por estos individuos, sabemos que la cárcel es un remedio pasajero, y sabemos que tarde o temprano cumplen su condena, pero lo cierto es que no sabemos mucho más.

Encima de la mesa de los políticos está la «castración química», las medidas alternativas, las pulseras electrónicas y muchas otras cosas, pero la verdad es que o los ciudadanos estamos alerta o no va a ser posible detener a estos «depredadores», que trastornos o no, eso es casi una veleidad, siembran de incertidumbre a las madres y a la sociedad entera, generando una «sospecha hacia todos» y no se puede vivir así.

José Cabrera Forneiro es psiquiatra forense