Pablo Caver, ayer durante la visita a la «estación fantasma» - isabel permuy

Viaje por los túneles del tiempo

El consejero de Transportes confirma el nuevo abono transportes adelantado por ABC en el Museo del Metro

MADRID Actualizado:

Paradójicamente, fue el desarrollo lo que «mató» a la estación de Chamberí, un lugar que hoy acoge el Museo del Metro de Madrid y que hace cincuenta años tuvo que ser clausurado, al ser imposible alargar sus andenes ante el aumento de longitud de los trenes planificado por la Compañía Metropolitana. Cinco décadas después, el consejero de Transportes e Infraestructuras, Pablo Cavero, recorría sus fantasmales pasillos recordando «el grandísimo avance tecnológico del Metro de Madrid, uno de los más innovadores del mundo».

El acto fue aprovechado por el consejero para explicar las características de la última novedad en el sistema de transporte público madrileño, adelantado por ABC, «un nuevo abono que será una tarjeta sin contacto, que va a hacer más económico viajar en Metro, al permitir hacer la compra por días naturales», explicó. «Esto supondrá un beneficio de unos 30 euros anuales para el usuario, y también va a ser más cómodo, al no tener que introducir la tarjeta por el lector, ni sufrir éste la clásica desmagnetización. Además, en caso de pérdida, se puede acudir al Consorcio para renovar su título», añadió. Esta implantación viene a sumarse al abono anual —que supone un ahorro de un mes en la tarifa—, «y se va a ejecutar por oleadas, de modo que a lo largo de 2012 terminen siendo 400.000 las personas que se beneficien de ella», explicó Cavero. Este recorrido por la antigua estación de Chamberí sirvió para rendir homenaje «a todo el equipo que puso en marcha el Metro hace más de cien años»,enfatizó, y para celebrar su cuarto aniversario como nuevo espacio cultural de Madrid, con más de 170.000 visitas desde 2008.

Construida en 1919, pertenecía a la primera línea de Metro, que contaba con ocho estaciones: Cuatro Caminos, Ríos Rosas, Martínez Campos, (glorieta de Iglesia), Chamberí, Glorieta de Bilbao, Hospicio (Tribunal), Red de San Luis (Gran Vía) y Puerta del Sol. Este museo, «una instalación histórica que permite a los madrileños conocer cómo era el suburbano en sus orígenes, viajando en el tiempo», aseguró Cavero, pretende mostrar a todos los visitantes la importancia del transporte como motor de la economía y el cambio social en la Comunidad de Madrid. «Este emblemático espacio cultural es parte ya de la historia de la capital; al ser gratuito es un museo pensado y diseñado para ser patrimonio de todos», dijo.

Inspirada en París

Diseñada por Antonio Palacios, la estación de Chamberí es casi una obra de arte en sí misma. Inspirada en las estaciones parisinas, cuenta con un vistoso recubrimiento cerámico con juegos ornamentales, su bóveda va recubierta de azulejo blanco biselado y sus estribos están decorados por grandes recuadros de azulejos sevillanos. Éstos limitan el contorno de los carteles publicitarios también de cerámica, en encintado ocre y azul, conservados prácticamente como fueron creados en la década de 1920.

La estación fue restaurada y reabierta en 2008, con un acceso rediseñado para que las personas con alguna discapacidad puedan acceder sin problema al Museo del Metro de Madrid.

La estación de Chamberí forma, junto a la Nave de Motores, el centro de interpretación de Metro, conocido como «Andén 0», un proyecto que nace fruto de un convenio de colaboración entre el Ayuntamiento y Metro de Madrid y que permite al público sumergirse en su historia.