El tabaco del «chino» salía de butrones

Una banda rumana reventó estancos de nueve provincias para unos tenderos asiáticos de Villaverde

MADRID Actualizado: Guardar
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El Grupo de Investigación del puesto de la Guardia Civil de Tres Cantos ha desbaratado a la organización criminal que dirigía el rumano Irinel D. S., con múltiples antecedentes, especializada en butrones a establecimientos de nueve provincias, sobre todo estancos. La actividad de esta banda era frenética: hasta dos palos a la semana; a veces, incluso, al mismo local. Y los botines poco tenían que envidiar a los de los atracadores de bancos, puesto que sacaban entre 30.000 y 70.000 euros por golpe. Los agentes arrestaron al grueso del grupo —nueve personas de entre 22 y 36 años— con las maletas ya hechas: tras «reventar» España, se marchaban a seguir con sus tropelías por Francia, Holanda y Alemania. Además, tenían previsto montar una granja de animales en su país, Rumanía, con el dinero que habían amasado.

Aunque se sospecha que los nueve miembros del clan llevaban operando en nuestro país un par de años, la operación «Boquete» arrancó tras el robo en un estanco de Tres Cantos el pasado 19 de noviembre. La sofisticación de estos delincuentes rumanos era la marca de su «modus operandi». Uno de ellos era el oteador, que se dedicaba a buscar, tanto en Madrid como en el resto de provincias, establecimientos ideales para sus robos. Debían tener otro local contiguo que no tuviese actividad alguna o, en todo caso, no contara con medidas de seguridad. Los estancos eran su debilidad, puesto que el valor del tabaco en el mercado negro es del 75% del real, mientras que el del resto del género que tocaba oscila entre el 20% y el 30%. El hecho de que la segunda provincia donde más operaban fuera Málaga tenía un motivo de peso: los estancos de la costa almacenan género de cara a la época estival, cuando las ventas se multiplican. Irinel y los suyos lo sabían.

En Madrid tenían a unos receptadores curiosos. Eran los dueños de una tienda de comestibles chinos, situada en el paseo de Talleres, 11. Allí, la Guardia Civil halló la friolera de 50.000 euros en una caja de gominolas. En el maletero del coche de uno de los asiáticos, un BMW 745, además, escondían 500 cajetillas de tabaco. Los cuatro chinos detenidos están acusados de receptación, aunque se sospecha que otro género, como la ropa, se la vendían a un contacto que tenían en Rumanía, donde le daban salida.

Como delincuentes del Este que son, no dejaban nada al azar con respecto a las labores de vigilancia y seguridad. Ejemplo de ello es que contaran con un sistema de inhibidores de alarmas integrado en una furgoneta caleteada para ello: el sistema estaba camuflado en las tulipas de las puertas traseras del vehículo, conectado a la batería, que funcionaba como fuente de alimentación. También utilizaban como vehículo lanzadera un coche de alquiler.

Iban a montar una granja

Así asaltaron comercios madrileños de Vallecas, Majadahonda, Las Rozas, Tres Cantos, Velilla de San Antonio, además de otros en Estepona (Málaga), Jaén, Granada, Barcelona, Lérida, Soria, León y Oviedo (Asturias). En total, cinco estancos, una perfumería, una tienda de deportes, siete locales comerciales y cuatro empresas, aunque se investiga su posible actuación en otros cuatro estancos. Vivían en Madrid, Torrejón de Ardoz y Alcorcón.

Las detenciones tuvieron que precipitarse, entre los días 14 y 15 de este mes, debido a que los delincuentes se marchaban ya de España. El alférez jefe del puesto de Tres Cantos, Abel Seoane, explicó que los beneficios que conseguían «no sólo eran para su subsistencia, sino que habían adquirido propedades en Rumanía y querían montar nuevos negocios». Se trata de tres inmuebles, otro cuya compra era inminente y, lo más curioso, una futura granja de animales, para lo que habían llegado ya al acuerdo de compra de cabezas de ganado. Paralelamente, iban a seguir su carrera delictiva en Francia, Holanda y Alemania. Ahora, siete de ellos están entre rejas.