<a href="http://www.abc.es/fotos/20120310/picasso-queria-generalmente-suite-1502517461433.html">Picasso quería generalmente la suite 181, de lujo y con vistas espléndidas</a> - fotos: abc

Los rincones «íntimos» del hotel Palace

ABC recorre los lugares del hotel, a punto de cumplir cien años, donde políticos y artistas dejaron su sello

MADRID Actualizado:

Salvador Dalí fue uno de sus huéspedes. Se alojaba en la suite 136 con su inseparable Gala. Luciano Pavarotti, Jorge Luis Borges, Picasso o el mismísimo Michael Jackson también se alojaron en este lujoso hotel madrileño a punto de cumplir sus primeros cien años de vida. Todos, y muchos más, han dejado aquí una huella repartida por diferentes rincones. ABC se ha parado en alguno de ellos.

El Hotel Palace bien puede presumir de ser testigo y espectador excepcional de la vida madrileña y parte de la española. Si pudieran hablar, sus salones, suites, pasillos, bares y despachos nos revelarían conversaciones trascendentes, diálogos mundanos, reflexiones, alegrías, disgustos e, incluso, intrigas políticas y órdenes militares.

Y es que aquí se han dado cita procuradores de principios del siglo XX, artistas, realeza, negociantes, políticos y hasta espías. Citar a todos es complicado. Hemingway, Zuloaga, Blasco Ibáñez, Mata Hari, Picasso, García Lorca, Buñuel, Rita Hayworth, Belmonte, El Gallo y Manolete, para no hacer una lista interminable.

Hemingway, por ejemplo, frecuentaba un bar al que, tiempo después, pusieron su nombre. Estaba nada más subir las escaleras del hall, a la izquierda. Hoy lo ocupa la firma Loewe. «En el Madrid de postín solo había dos bares: el nuestro y “Chicote”», recuerda Juan Antonio Matilla que, con sus 46 años de antigüedad, es el empleado más antiguo del Palace. Su trabajo está en recepción.

Lámpara de espiga

El escritor Jorge Luis Borges era otro de los fijos. Tenía su rincón favorito en un sofá bajo el lucernario y la magnífica lámpara original con forma de espiga, santo y seña del Palace, que hoy cuelga en la entrada principal del establecimiento.

Corría el año 1949 cuando un afamado escritor y periodista fijó su residencia en el Palace y en ella vivió hasta su muerte, en 1962. Sí, era Julio Camba, columnista de ABC desde 1913. Su profesión le había llevado a muchas ciudades como corresponsal. Sin embargo, este hotel terminó por ser su auténtico hogar, decía.

Otro con su esquinita particular era Francisco Umbral. Estaba en el bar más próximo a La Rotonda. Allí se tomaba, cada día, su Chivas con un chorrito de leche. Alberto, Antonio, Javier y José, los camareros, le sirvieron más de uno. Y de dos.

Para excentricidades las del rey del pop. Michael Jackson estuvo alojado en el Palace con motivo de su concierto de 1988. Escogió la suite 523, inmensa y con unas vistas espectaculares a Neptuno. No contento con esa habitacón, alquiló la contigua y montó en ella una tarima de baile para ensayar su espectáculo.

En esta misma 523 se rodó, en 1996, la película «El amor perjudica seriamente la salud», protagonizada por Penélope Cruz y Gabino Diego.

Algo que se recuerda en el Palace con especial emoción fue la noche del 23 de febrero de 1981. Con el golpe de Estado de Antonio Tejero en el Congreso de los Diputados, el Palace se convirtió en el cuartel general para las operaciones militares contra los golpistas. El despacho del entonces director del hotel, Juan José Bergés, fue el puesto de mando. Los empleados recuerdan al coronel Saénz de Santa María, responsable entonces de la Guardia Civil, extendiendo en una mesa los planos del Congreso y programando la toma de la sede parlamentaria, donde estaban secuestrados el Gobierno de la Nación y todos los diputados de esa legislatura.

Un italiano en la cocina

Para anécdota la de Luciano Pavarotti. El maître de hotel, Jacinto Vela, no podrá olvidar cómo el tenor italiano se hacía acompañar de su propio cocinero y éste bajaba a la cocina, de 550 metros cuadrados, para guisar a su amo la pasta que le gustaba. O un pollo, que se asaba entero. Pavarotti lo rechazaba si se lo subían troceado.