«Si me retraso, acaban con mi hijo»

Un joyero de San Martín fue apaleado ayer por resistirse a un robo. Tres de los cuatro cacos huyeron a pie

MADRID Actualizado: Guardar
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«Si me llego a retrasar un poco más, seguramente habrían matado a mi hijo». Así lo aseguraba ayer por la tarde a ABC Alfonsa de Francisco, la madre de Germán Martín, un joyero de San Martín de Valdeiglesias salvajemente apaleado esa misma mañana, por resistirse a un atraco en el negocio que regenta, Tranmar, situado en la céntrica calle de las Carretas.

La Guardia Civil busca a los cuatro participantes en el asalto, todos ellos jóvenes y, presumiblemente, de raza negra. Uno, el que esperaba en un coche, con el fin de huir con el botín, se marchó de vacío, al ver que algo no iba bien. El segundo, que hacía la cobertura exterior, hizo lo propio, pero por piernas, al igual que los dos que perpetraron el robo. Uno de ellos fue avistado campo a través por el helicóptero de la Guardia Civil.

Con los nervios destrozados y el susto en el cuerpo, la mujer solo acertaba a decir, «¡Menos mal! ¡Menos mal que vine prontito!...». El comercio lo regenta solo su hijo desde que falleció su marido, y ella suele acudir varias horas al día para ayudarle. «Abrimos siempre a las diez, y lo primero que hace Germán es colocar el género en el escaparate, que dejamos vacío por la noche. Por lo que vi, le había dado tiempo. A las diez y media he llegado yo, he tocado el timbre y no me ha abierto. He mirado por el cristal y el interior estaba revuelto. Me he asustado. He vuelto a llamar y, ante mi estupor, he visto a dos hombres bajar las escaleras y asomarse, mientras trataban de tirar de mí para meterme dentro de la tienda. Un cliente que acababa de llegar se percató de lo que ocurría y comenzó a gritar ¡socorro! y han huido».

«Llamé a Germán y me respondió: “¡Mamá, no puedo bajar!”. Subí arriba y estaba tendido en el suelo, lleno de sangre y con golpes por todo el cuerpo», relata la mujer, aún conmocionada. «Pensé que le habrían dejado maniatado, pero no; lo que ocurría era que no se podía mover de la paliza que le habían dado».

Alguien avisó a los servicios de emergencias y a la Guardia Civil, que acudieron de inmediato. «Mi hijo me dijo que cerrara la puerta por si volvían y, bueno... Por suerte, no está tan mal como parecía, ya que la sangre es muy escandalosa. Con todo, se han ensañado con él, a puñetazos y a patadas», suspira.

«Ahora, a empezar de cero»

Germán ingresó en estado grave en el Hospital Puerta de Hierro, donde le trasladó un helicóptero del Summa-112, con diversos traumatismos:craneoencefálico moderado, torácico y pélvico, fruto de los golpes, explicó una portavoz de Emergencias-112.

«Lo peor que tiene es el ojo, ya que le fracturaron la órbita», agrega Alfonsa. «Nos han hecho un buen destrozo —se lamenta—; este es un comercio modesto, pero se han llevado bastantes cosas», subraya. No ha hecho recuento ni tiene ánimos para hacerlo; se basa en lo que ve que falta. «Es una lástima, toda una vida trabajando y ahora a empezar de cero...».

La Guardia Civil puso en marcha un dispositivo de búsqueda y de control de carreteras en las inmediaciones. «He visto a uno de ellos, un negro, correr y desaparecer. Estaba subido a un árbol», indicó a Ep un testigo. Luego, fue visto desde el aire por los agentes, cerca de la ermita. A final de semana o principios de la próxima, el Gremio de Joyeros se reunirá con la delegada del Gobierno para abordar sus problemas de seguridad.