Ordenan, por tercera vez, la disolución de los «latin kings»

La Audiencia renueva el fallo que le anuló el Supremo y condena a 21 años a la cúpula

CARLOS HIDALGO
MADRID Actualizado:

Por tercera vez, la Audiencia Provincial de Madrid ha ordenado la disolución de la banda «latin kings», la de mayor tradición y permanencia en el tiempo de nuestra región. Tras repetirse el juicio contra la cúpula del llamado «Reino Inca» —nombre con el que se conoce a este grupo en la Comunidad—, la Sección 15ª de la Audiencia ratifica en este extremo su fallo de junio de 2007, que luego fue anulado por el Tribunal Supremo y obligó a repetir el juicio. A ello hay que sumar que, además, en la sentencia sobre el crimen de Plaza Elíptica, en 2009, la Sección 4ª de la Audiencia volvía a pedir la disolución de la «Todopoderosa Nación de los Reyes y Reinas Latinos» o «latin kings», fundada en 2000 por «El Padrino».

Ese es el sobrenombre con el que se conoce a Eric Javier Velástegui Jara, ecuatoriano de Guayaquil, de 33 años, y que suma a su historial cuatro de prisión más por asociación ilícita. En total, los diez encausados elevan la pena global a 21 años y dos meses por este delito. En definitiva, un tribunal cualificado, por segunda vez (tres, si se tiene en cuenta la sentencia anulada), considera que los «latin kings» no son una asociación cultural ni un grupo que luche contra el racismo, como defendieron algunos de los encausados. Son una asociación perfectamente jerarquizada, con su propio código interno, y destinada literalmente a perpetrar lesiones, amenazas, extorsiones, coacciones, agresiones, y «dominar en exclusiva los distintos territorios del “Reino Inca” de Madrid»; para esto último, se enfrentan de manera muy violenta, incluso provocando la muerte, contra el otro grupo rival: los «ñetas».

«Importados» de Ecuador

Este último fallo judicial, fechado el 7 de febrero y cuya ponente es la magistrada Pilar de Prada Bengoa, es, a lo largo de sus 92 folios, muy prolijo en sus exposiciones. Explica el origen de la banda, el 14 de febrero de 2000, en Galapagar, de mano de Eric Javier. «King Wolverine», otro de sus alias, quien ya había sido condenado por una agresión sexual, violación, detención ilegal y cuatro robos con violencia e intimidación.

Ahora, además, queda probado que «bajo su mandato, supervisión y control» de los «latin kings», se produjeron «acciones violentas» dentro y fuera de la banda. Miembro de la Sagrada Tribu Atahualpa (Ecuador), redactó el manifiesto fundacional de los «incas» madrileños siguiendo el esquema de su país de origen. Creó este capítulo con «King Baby Black» (José Fabricio I. L.) y «Queen Maverick», también condenados en este proceso y conocidos, respectivamente, como «Príncipe de España» y «Madrina».

Se narra en el fallo la evolución «hacia una estructura fuertemente jerarquizada» del grupo; es más, Eric Javier contaba con dos «leones» (protectores y enlaces con sus subordinados), como cualquier mafioso de manual. Desde esta cúspide se controlaban los cuatro «reinos» existentes: Barcelona, Valencia, Murcia y Madrid.

La Sección 15ª no duda en calificar a la banda de «similar a una secta, que permite el ingreso y después establece los suficientes mecanismos para hacer desistir a las personas que quieren abandonar la nada». «Según su literatura —añade—, nunca se deja de ser “latin king”». Aborda asuntos como las cuotas semanales que pagan los miembros, incluso, para ayudar a las familias de quienes están en prisión o comprar armas. La disolución afecta sólo al «reino» de Madrid.