Los «okupas» organizaron anoche «visitas guiadas» al interior del nuevo edificio «okupado» - ISABEL PERMUY

Los «okupas» mantienen el pulso

«Toman» un edificio a medio rehabilitar en la calle de Tres Peces tras el desalojo del Hotel Madrid

MADRID Actualizado:

Calle Tres Peces, 25. Al lado de la de Santa Isabel y los cines Doré. Este fue, ayer, el último edificio ocupado por la denominada «Oficina de Vivienda de Madrid». Otros lo llaman «Asamblea de Madrid». Un lío. Entraron en la madrugada del Día de la Constitución y se lo han quedado enterito. Son cuatro plantas a la vista en la fachada, azotea y piso bajo.

El inmueble tiene dueño aunque, de momento, desconocido. Estaba siendo objeto de rehabilitación porque la fachada está totalmente acabada y muy lustrosa. La reforma quedó paralizada debido a la crisis. Los okupas han sido seis. Dicen que los pisos son para «realojar» a familias desalojadas del Hotel Madrid (en Carretas) y el edificio Albéniz, cerca de la plaza de Pontejos, detrás de Sol y, posiblemente de «más personas que están en la calle», contaban los okupas.

Les preguntas si son del movimiento 15-M, y echan chispas. No terminan de identificarse ahí. Tampoco les gusta la palabra «perroflauta». Les va más lo de «indignados». En 48 horas —desde la madrugada del domingo al lunes hasta la del lunes al martes—, han protagonizado desalojos, manifestaciones, carreras, cortes de tráfico y nuevas ocupaciones en el centro. Un «de oca a oca y tiro porque me toca» que ha traído en jaque a la Policía Nacional.

Como hemos informado, los agentes desalojaron el Hotel Madrid y las dependencias del Teatro Albéniz. Hubo diez detenidos: nueve por infringir la Ley de Extranjería (se les abrió expediente por residencia irregular en España), y uno por posesión de ocho plantas de marihuana en el interior del teatro, lo que pudiera acarrear un delito contra la salud pública. Los diez individuos fueron puestos en libertad a las pocas horas. Se ha considerado que no existe riesgo de fuga.

El lunes, 5 de diciembre, los «indignados» volvieron a la carga. Intentaron entrar, por el método de la patada, en dos edificios de la calle Atocha. No pudieron. Sí lograron introducirse en el número 33 de la calle Concepción Jerónima y colgar una pancarta en uno de sus balcones. Descartaron tomar posesión de este inmueble porque era «poco». Mejor un «cinco estrellas» que una fonda de mala muerte, pensaron.

Y claro, ayer pusieron sus ojos en el 25 de Tres Peces. Una finca a medio rehabilitar pero con la fachada acabada, rematada por una galería de madera, pintada, balcones arreglados; persianas y cristales, a estrenar.

Los seis «okupas» entraron de madrugada; a escondidas, como es habitual. No lo hicieron por el portal, que es de hierro forjado y tiene cadenas y candado a prueba casi de bombas. Escalaron hasta llegar, dicen, a uno de los balcones que tenía el cristal roto. Tomaron posesión y, de paso, colocaron sus pancartas de «kasa okupada» y en contra de los desalojos.

«Pura solidaridad»

Javier fue uno de los escaladores. ¿Javier qué más?, le preguntamos. «Nada más», responde. ¿Ah, qué bien, Javier “Nadamás”?, insistimos. «Bueno. Poner Mastropiero como apellido. Es que también soy un humilde artista y poeta callejero», nos señala mientras se lía un porro.

Nos cuenta este joven de 27 años que él empezó muy joven a «okupar». Lo ha hecho en chalés de Galapagar. «Y también en Amsterdam y ciudades de Francia y Croacia», recuerda con orgullo. «¡Eres de “profesión okupa”!», inquirimos. «No, no. Es ayudar a la gente para que tengan una vivienda digna. Pura solidaridad», aclara, de inmediato, Tes, otra de las jóvenes que ha participado en la ocupación de este bloque del Madrid castizo, tampoco parece dispuesta a facilitar más datos sobre su identidad.

El 25 de Tres Peces es del año 1847. Está forjado en el hierro del portal. Dicen los vecinos que, antiguamente, fue un burdel y que, después, su actual dueño inició la rehabilitación, hoy a medias. Se ven andamios en el patio interior. «Ya hay luz y agua en el bloque», concluye Javier en tono desafiante.