Nadie deja el coche pese a la polución

Los niveles de contaminación están «aún lejos» de los límites marcados, según el alcalde

MADRID Actualizado:

Los niveles de contaminación en la capital siguen subiendo. Sin una ráfaga de viento que mueva el aire ni una gota de lluvia que limpie la atmósfera, el peligro de alcanzar los umbrales de aviso a la población continuarán al menos hasta el fin de semana. La llegada de una borrasca parece la única posibilidad para los madrileños. De hecho, el Gobierno local no tiene previsto, de momento, tomar ninguna otra medida; aseguran estar aún lejos de los niveles que obligan a adoptarlas.

A media tarde de ayer, la red de control municipal —que puede consultarse en su página web— señalaba que los niveles de contaminantes eran buenos en todas las sustancias, excepto en dióxido de nitrógeno y partículas, en que eran sólo «aceptables». El aviso a la población para que no utilizaran el vehículo privado y sí el transporte público no sirvió de mucho: apenas se notó una reducción del tráfico de entre un 0 y un 0,23 por ciento en hora punta.

El alcalde precisamente ayer firmaba un convenio con SEAT para potenciar los vehículos eléctricos y aprovechaba para pedir «tranquilidad» a la población porque se estaba «lejos» de los niveles de alerta.

Planes de papel

El sindicato UGT pidió ayer medidas «más efectivas y valientes», igual que Ecologistas en Acción. Pero esto no es previsible, al menos de momento: se temen las consecuencias económicas de un cierre al tráfico —aunque fuera parcial— de la capital, donde llega cada día un millón de vehículos procedentes de su corona metropolitana.

De hecho, hubo un plan del Gobierno local para atajar el problema de la contaminación. Lo presentó en febrero de 2006 el alcalde y estaba incluido dentro de la Estrategia Local para la Calidad del Aire. La idea incluía varias medidas concretas: por un lado, hacer un «Plan Renove» con ayudas económicas para cambiar un vehículo contaminante por otro con energía ecológica, especialmente dirigido a residentes en el centro de la capital.

Por otro lado, se preveía que a partir del año 2008 no podrían circular por el centro histórico los vehículos matriculados antes de 1993, ni en 2010 los anteriores a 2001, excepto si se habían adaptado a la normativa europea sobre emisiones contaminantes. Obviamente, ninguna de estas medidas se llevó nunca a cabo.

Ni tampoco otras que igualmente estaban incluidas en aquel plan, como incrementar el número de plazas de aparcamiento para residentes, implantar paradas de taxi fijas en el centro como único lugar donde puedan tomarse esos vehículos —para evitar que circulen de vacío— o fomentar la sustitución de coches por motos.

Pero no es Madrid la única ciudad de la Comunidad con este problema: en 2010, hubo otras que superaron los límites de dióxido de nitrógeno que permite la Unión Europea, como Coslada y Leganés. De momento, la ministra de Medio Ambiente, Rosa Aguilar, ha citado al presidente de la Federación de Municipios, el también socialista Pedro Castro, para intentar gravar a los coches más sucios