Madrid se viste de Fiesta

Madrid se viste de Fiesta

La Comunidad rinde homenaje a los toros coincidiendo con la celebración de sus fiestas patronales. Encierros, recortes, capeas y corridas recorren la región durante todo el verano

MADRID Actualizado: Guardar
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La Comunidad de Madrid está de Fiesta, con mayúscula. Agosto y septiembre son las fechas clave de unos festejos patronales en los que los toros son los protagonistas. Hablar de corridas, encierros, novillos, capeas y recortes es hablar de una tradición centenaria que sigue viva, a pesar de la crisis, y que llena de diversión los cuatro puntos cardinales de Madrid.

La mayoría de los 179 municipios madrileños rinden homenaje a los toros, cuidando cmo ninguna otra región esta arraigada costumbre. Y además, lo hace de la forma más variada y variopinta. Entre los 403 festejos taurinos autorizados este año por la Consejería de Interior, los de participación popular se llevan la palma. Las sueltas de reses, los encierros y los concurso de recortadores suponen el 60 por ciento del total. La oferta se completa, además, con 61 corridas de toros, 35 novilladas picadas, 30 sin picar, becerradas, festivales y corridas de rejones.

El pasado año en estas fechas se habían autorizado 33 espectáculos más. Sin embargo, el descenso no se puede achacar a la crisis económica, sino a que en 2010 contaban con autorizaciones de espectáculos taurinos localidades que este año no las han solicitado, aunque los celebren. Por ejemplo, Algete, Cadalso de los Vidrios, Móstoles, Valdeavero, Villalbilla tienen programados encierros, corridas y becerradas para las que no han solicitado permiso. Por el contrario, municipios como San Martín de Valdeiglesias o Rascafría han obtenido autorizaciones para la celebración de espectáculos taurinos que el pasado año no fueron tramitadas.

Y es que Madrid mantiene tan viva la Fiesta como ésta a sus municipios. Da igual por donde se empiece. Si es por el norte, las tierras serranas siempre han estado ligadas al mundo del toro. En sus pastos se crían desde tiempos inmemoriales reses de lidia que llenan de orgullo a alguna de las ganaderías más importantes de la fiesta del astado. Entre sus municipios es obligado citar a Galapagar —cuna de José Tomás— como uno de los centros taurinos por excelencia de la región, o a Moralzarzal, por tener una de las cuatro escuelas taurinas de Madrid. También es justo nombrar a San Sebastián de los Reyes —la «Pamplona chica»— cuyos encierros, admirados en toda España, se llevan celebrando desde hace más de 5 siglos.

Pero el norte no es el único feudo de los taurinos. Colmenar Viejo, Arganda del Rey, Cenicientos o Navalcarnero son algunos de los municipios que más cuidan la cultura del toro en Madrid. Precisamente en esta última villa, sitúan los expertos el germen de la afición a las corridas fuera de las grandes urbes. Sus encierros, que son los únicos de la Comunidad que se celebran de madrugada, se remontan al siglo XVII cuando obtuvieron el privilegio real de Felipe IV.

La importancia de los toros

Resulta difícil encontrar un rincón de la Comunidad en el que la afición taurina no tenga su espacio. Ya sea en sus calles, en sus plazas, en ruedos monumentales como el de Aranjuez o en cosos amurallados como el de Buitrago del Lozoya, los toros siempre han sido una fiesta inherente a los madrileños. Pero por si no fuera suficiente, el año pasado la Comunidad dio un paso más al declarar Bien de Interés Cultural la fiesta de los toros para proteger su valor social y económico.

Una fiesta en la que la participación directa de la ciudadanía se hace más patente que nunca durante estos días de verano y en los que, por ende, la seguridad también juega un papel fundamental. Por eso, la Comunidad tiene una de las normativas de seguridad más estrictas de España, todo bajo la idea de que nada enturbie el profundo gozo que provoca la Fiesta, con mayúscula, en Madrid.