«Mi madre lo va a hacer fenomenal»
José María Aznar y su hijo, durante la investidura de Ana Botella como alcaldesa de Madrid - REUTERS

«Mi madre lo va a hacer fenomenal»

El peso político de la nueva alcaldesa, y de su esposo, se dejaron sentir en un acto de máxima expectación

MADRID Actualizado: Guardar
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Alonso Aznar Botella llegó al Palacio de Cibeles con el resto de invitados, una auténtica riada de personajes de la política y el mundo de la empresa. Lo tenía claro: que su madre se convierta en la alcaldesa lo encuentra «fenomenal. Claro que la veo en el papel». Arropando a Ana Botella, también estuvieron su esposo, José María Aznar, un poco descolocado al ejercer de «señor de». Y su hija Ana, con su marido, Alejandro Agag. Y su madre, y varias de sus hermanas y hermanos. Y muchas amigas y amigos, como Roberto Torreta, uno de sus diseñadores de cabecera.

Nunca se vio tanta expectación en una toma de posesión de un alcalde: medio Consejo de Ministros estaba allí, además del presidente de la Federación Española de Municipios y alcalde de Sevilla, Juan Ignacio Zoido; el presidente de la Federación Madrileña de Municipios y alcalde de Alcorcón, David Pérez; el regidor de Valladolid, Francisco Javier León de la Riva, o los que han ocupado este cargo en Madrid, José María Álvarez del Manzano y Juan Barranco.

La alcaldesa aseguró que la inminencia de la responsabilidad no le quitó el sueño: «He dormido muy bien». El salón de plenos resultó poco práctico para una ocasión así: había que ver a esos ex ministros Eduardo Zaplana, Pilar del Castillo o Ángel Acebes, acodados en el balcón del tercer piso intentando ver algo. Los invitados se repartían entre los pisos segundo, tercero y cuarto. Los del «gallinero» casi necesitaban prismáticos para seguir el acto.

Ruiz-Gallardón y Esperanza Aguirre compartieron «palco» en la zona más cercana al salón de plenos. En su misma planta, los demás ministros, y algunas personalidades como Jaime Mayor Oreja. A la hora de marcharse, el titular de Justicia la acompañó solícito escaleras abajo, tomándola por el brazo para evitar que se cayera. Sus únicas palabras a los madrileños, tras ocho años y siete meses en la Alcaldía, fueron unas frases apresuradas pronunciadas entre una «melé» de periodistas: «Tengo muchísima ilusión de ver a Ana Botella afrontar esa responsabilidad».

José María Aznar, junto a sus hijos y su yerno, no se perdieron detalle de la investidura. Sobre todo cuando la alcaldesa, en su discurso, se refirió a su marido como su «referente en lo político y en lo personal». El único momento en que la voz estuvo a punto de quebrársele.

El peso de Aguirre

El Gobierno de la Comunidad de Madrid estuvo muy bien representado: no sólo por su jefa, Esperanza Aguirre —bromeando con la posibilidad de «privatizar» el Palacio de Correos si algún día ella tiene «mando alí»—, sino por el vicepresidente Ignacio González, y los consejeros Regina Plañiol, Percival Manglano y Paloma Adrados. El portavoz del grupo parlamentario popular, Íñigo Henríquez de Luna, tampoco quiso perderse el acto, ni el presidente de la Asamblea, José Ignacio Echeverría.

Enrique Cerezo, presidente del Atlético de Madrid, siempre muy atento a la vida municipal, acudió al Palacio de Cibeles. Y aún más atento se mostró Florentino Pérez, presidente del Real Madrid, que no perdió la ocasión para charlar largo y tendido con la nueva ministra de Fomento, Ana Pastor. José María Álvarez del Manzano, que fue alcalde durante 12 años, decía ayer no ser quién para darle consejos a Botella, aunque «si me los pide...». Una treintena de fotógrafos esperaba la salida de la nueva alcaldesa. Lo hizo acompañada de su marido, José María Aznar. Esta mujer de gestos no olvidó uno: saludar a los periodistas presentes en el acto para, desde la cercanía, agradecerles su presencia y su trabajo.