<a href="http://www.abc.es/fotos/20110615/pozo-pudo-ataud-1401531416705.html">El pozo que pudo ser un ataúd</a> - ABC

«¡Un hombre malo nos raptó y nos metió en el pozo!»

Hallan a 30 kilómetros de su casa y a 10 metros de profundidad a los dos niños desaparecidos el domingo

MADRID Actualizado:

«¡Uf! ¡Menos mal! ¡Llevamos una semana aquí!». Éstas fueron las espontáneas palabras de Florin, de 10 años, uno de los dos hermanos rumanos y residentes en Torrelaguna que, tras casi dos días desaparecidos, fueron ayer hallados sanos y salvos a 10 metros de profundidad. Sólo tenían rasguños y una uña rota. El agua, por suerte, les llegaba a los tobillos. Dos vecinos de Algete los encontraron por casualidad. Los gritos se oían desde fuera de la caseta que oculta, en un descampado. La Guardia Civil investiga quién y por qué los raptó y abandonó a su suerte a 30 kilómetros de distancia de su casa. Desde el entorno familiar indicaron que el crío sólo dijo sobre quién les habría hecho tal salvajada: «Ha sido un hombre malo».

A las dos de la tarde, dos personas de la urbanización Valderrey de Algete salieron a caminar. Según fuentes del caso, también llevaban en mente hacer su particular búsqueda de Florin y su hermana, Andrea, dos años menor. Habían escuchado en las noticias su desaparición. Se adentraron en una finca despoblada en medio de la maleza,, entre la zona de chalés y la M-103, carretera secundaria y paralela a la Nacional de Burgos que une Algete con Fuente el Saz del Jarama. Cerca de una pequeña construcción de ladrillo, comenzaron a escuchar los gritos de socorro. Entraron en la caseta y vieron el pozo, de metro y medio de diámetro y 10 de profundidad. Al asomarse, descubrieron a los críos. Estaban exhaustos, con los labios resecos de sed y las mismas ropas, intactas, que llevaban el día que se les perdió el rastro.

Los dos vecinos avisaron al 112, que activó al Summa y a cuatro dotaciones de Bomberos. También se dio parte a la Guardia Civil. El niño, aparentemente más entero, dijo que llevaban allí una semana. Estaba tan cansado del calvario que habían tenido que sufrir, que aquellos casi dos días se le habían hecho interminables.

Había que mantener a los críos con buen ánimo. Y les hicieron bromas durante el cuarto de hora que duró el rescate. Utilizaron arneses y cuerdas para desprenderse hasta la profundidad del foso y una «camilla cuchara» —especial para este tipo de actuaciones— con que sacarlos de allí: «Mira, esto es como si te pusiéramos un disfraz de robot», bromearon los bomberos. Luego, en dos UVI, los hermanitos fueron trasladados a La Paz, donde han pasado la noche. Está previsto que hoy se les tome testimonio. Incluso se prohibió a la madre, que no cabía en su gozo, preguntarles por quiénes les habrían secuestrado.

La Guardia Civil analiza las ropas de los críos y no descarta ninguna hipótesis.