El Canal de Isabel II recarga un gran embalse bajo tierra
Pozo de aguas subterráneas

El Canal de Isabel II recarga un gran embalse bajo tierra

La empresa vierte 1,8 millones de metros cúbicos de agua en acuíferos subterráneos para usar en épocas de escasez

MADRID Actualizado:

¿Sabía usted que la región cuenta con un gran «embalse subterráneo»? Así es y el Canal de Isabel II ha conseguido recargar en los acuíferos un total de 1,8 millones de metros cúbicos. Todo ello supone el consumo de mes y medio de una población de 200.000 habitantes. El objetivo de esta iniciativa es almacenar el agua de los años húmedos, cuando los embalses rebosan debido a las grandes aportaciones hídricas que reciben, con el fin de reservarlas y utilizarlas en épocas de escasez, como la actual. Con ello, se pretende lograr un aprovechamiento adicional de hasta 40 hectómetros cúbicos de agua al año procedentes del acuífero terciario detrítico de la región mediante esas recargas; o, lo que es igual, casi el 8 por ciento del consumo en la región —situado en unos 540 hectómetros cúbicos anuales—.

Todo ello se enmarca en el plan de llenado artificial de acuíferos que está desarrollando esta empresa pública, con el que pretende conseguir un mejor y mayor aprovechamiento de los recursos de la región. El proyecto lo está realizando en coordinación con la Confederación Hidrográfica del Tajo (CHT).

En dicha iniciativa, así como en distintos estudios e investigaciones, venía trabajando el Canal desde hace años, pero no ha sido hasta 2010, cuando ha recibido la autorización de la CHT, imprescindible para comenzar las pruebas de recarga.

El acuífero es una zona subterránea capaz de almacenar agua por su configuración geológica, siendo calificada, incluso, como un «embalse subterráneo». Las características del acuífero de la región han llevado al Canal a gestionar las aguas bajo tierra como un «recurso estratégico», utilizándolas como fuente de suministro complementarias en períodos de escasez.

Inyectar agua en pozos

Cuando ocurre lo contrario, la demanda hídrica se cubre con aguas superficiales, mientras que en épocas de sequía, cuando descienden los volúmenes almacenados en los embalses, entran en servicio, entre otros recursos, las aguas subterráneas. Dichos períodos de sequía suelen ocurrir un año de cada cuatro o cinco de media, de forma que el acuífero puede recuperarse en ese ciclo y garantizar su sostenibilidad. Sin embargo, en este programa que está desarrollando el Canal de Isabel II, lo que se pretende hacer es lo contrario, como ya hemos explicado: inyectar agua en esos pozos cuando las presas están más llenas. Esto permitirá almacenar el excedente para que, en época de escasez de lluvias, se pueda extraer para el consumo, según las necesidades de abastecimiento.

Extracción de agua

En las actuales pruebas, el Canal de Isabel II está inyectando agua en tres de los pozos de captación de aguas bajo tierra. Dichas instalaciones cuentan con unas profundidades que oscilan entre los 500 y 700 metros, lo que da mayor complejidad a esta iniciativa. Las cantidades introducidas han sido de 1,8 millones de metros cúbicos.

En esta experiencia, la entidad está probando distintas tecnologías en los pozos con vistas a extender esta iniciativa a otras zonas de extracción de aguas subterráneas.

El agua derivada para las operaciones de recarga artificial es transportada desde los embalses por las grandes aducciones del Canal de Isabel II hasta las Estaciones de Tratamiento de Agua Potable (ETAP) para, desde allí, conducirla hasta los campos de pozos.

Esta empresa cuenta con una red de pozos operativos integrada por 70 captaciones con una capacidad de extracción de hasta 87 hectómetros cúbicos al año. Este proyecto responde al viaje de Israel de Esperanza Aguirre en 2006 en el que se intercambiaron experiencias para el aprovechamiento de los recursos hídricos.