Gallardón vende la sede de Urbanismo y parte del Canal para cuadrar las cuentas

Sólo Seguridad y Servicios Sociales se mantienen el gasto en el presupuesto municipal para 2012

MADRID Actualizado: Guardar
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Vender la sede del área de Urbanismo, una de las «joyas» de la corona municipal, es la solución que ha encontrado el Gobierno local para incrementar sus ingresos el año próximo. Una de ellas, al menos: calculan recaudar con ello unos 100 millones de euros; han «tanteado el mercado y hay interés». Los cerca de 850 funcionarios que trabajan en este área, que ocupa una manzana entera de suelo residencial junto a la calle Costa Rica, se trasladarán antes del verano al edificio APOD del Palacio Municipal de Congresos, propiedad de la empresa municipal Madrid Espacios y Congresos (MEyC).

Pagarán allí un alquiler de 3,6 millones al año, aunque la operación incluye que MEyC también venda este inmueble, con Urbanismo dentro como inquilino, por una horquilla de entre 40 y 55 millones de euros.

Cerrar con superávit

El presupuesto de Madrid para 2012 —que, según anuncian, se cerrará con superávit de 234 millones— sigue siendo restrictivo: 224 millones de euros en inversiones y bajada de todas las partidas excepto las de Seguridad y Servicios Sociales.

No obstante, como la amortización de deuda el próximo año aumenta sensiblemente —pasa de 351 a 726 millones—, el presupuesto crece un ligero 2,4 por ciento, hasta alcanzar los 4.655,2 millones de euros. Descontado lo que se abonará a los bancos, al Gobierno local le queda para pagar nóminas, servicios y facturas y para invertir 3.928,9 millones.

Todas las partidas de los distritos bajan: la caída media es de 6 puntos, aunque hay dos que casi la doblan. Son Centro y Chamberí, y el concejal de Hacienda lo justifica porque van a librarse del gasto de alquiler de sus sedes. Ambas juntas están ubicadas en edificios que ahora son propiedad de MEyC. Pero esta empresa devuelve los dos inmuebles al Ayuntamiento: le hace una dación en pago a cambio del usufructo de las acciones municipales en Mercamadrid que el Gobierno local le traspasó el año pasado, y de las que aún estaba pendiente de abonar una parte.

Estos no son los únicos ingresos «extras»: también se han incluido 245 millones de euros que pretende conseguir por la venta del 7 por ciento de las acciones del Canal de Isabel II —del 10 por ciento que recibirá cuando el Gobierno regional la saque a Bolsa—. Y a esto ha sumado los 159 millones de euros que se ahorra de la aportación al Consorcio Regional de Transportes, por transferir sus acciones en Metro a la Comunidad de Madrid. Y otros 90 millones de la subrrogación de Calle 30. Con estos mimbres, encara un presupuesto donde se reducen los gastos de personal —se han amortizado 1.851 puestos de trabajo desde 2008—, y las inversiones quedan reducidas a 224 millones de euros. Cantidad con la cual acabarán las obras empezadas e «iniciaremos otras»: el polideportivo de Vallehermoso o el de la plaza de Barceló, entre ellas.

Al acabar el ejercicio, si sus cálculos no fallan, el resultado —ingresos menos gastos— será de 21 millones de euros que «sobrarán». Claro que, en términos de contabilidad nacional, el año 2012 se cerrará «con un superávit de 234 millones de euros, que supone el 0,18 por ciento del PIB», aseguró ayer Juan Bravo.

Esta situación tan aparentemente positiva no se trasladará, al menos de inmediato, a los bolsillos de los proveedores, a quienes a día de hoy el Gobierno local debe en torno a 800 millones de euros. Los cálculos del Gobierno local señalan que la situación se regulará «a lo largo de cinco años, como más tarde». Y podrá arreglarse mucho antes, en unos 18 meses, si se dan determinadas circunstancias: que el nuevo Gobierno cumpla con las resoluciones aprobadas por la Federación de Municipios —y comprometidas por el PP—, lo que generará ingresos adicionales de entre 50 y 100 millones en la capital el próximo año; y si se amplía la línea ICO de créditos para pagar facturas.

La deuda, a 31 de diciembre de 2011 estará en 6.348 millones de euros, y 2012 finalizará con un balance deudor de 5.624 millones de euros. El próximo año hay que amortizar casi el doble por deuda: 726,3 millones, ya que al pago «habitual» se suman 50 millones de la subrrogación de Calle 30, otros 90 del primer vencimiento de la línea ICO, y 100 millones más de un crédito extraordinario que se autorizó en 2009 para hacer frente al déficit.