LARGAS COLAS

Fervor y picaresca junto al Cristo de Medinaceli

MADRID Actualizado:

Como cada año, Manuela Sevilla, 74 años, será la primera que mañana viernes, por la noche, entre en la basílica de los padres franciscanos capuchinos para besar los dos pies a Jesús de Medinaceli. Ella lleva al raso, día y noche, desde el 21 de febrero para tener ese privilegio. La número dos será Encarna Fernández. Después, como siempre, Francisca Valero, Dolores y Juana Mital. Es tanto el fervor que ninguna perdona una molesta espera junto al templo madrileño para cumplir con el «besapies» con más tradición de España.

Y como cada, vuelve el fantasma de la picaresca: se venden «puestos» para obtener un buen sitio sin aguantar la cola. Eso es lo que dice Toñi Olmo, que también espera turno para el viernes muy cerca de las primeras. «Sí se venden. A 50 y 60 euros, pero nadie lo reconoce. Esto es ya lo más parecido a una corrida de toros o a un partido de fútbol. El otro día vi a un inmigrante al que daban 10 euros». De todas formas, Toñi está aquí porque se considera muy devota del Nazareno y viene a pedirle salud y trabajo.

Manuela, Encarna, Francisca y Juana, las primeras de la fila, hacen oídos sordos a las «habladurías». Ahí están, con una estufa para calentarse, llenas de mantas, de termos con café y caldo y tapadas hasta las cejas.«¡A este Cristo le tenemos martirizadito. Es tan generoso ...!».

En Jesús de Medinaceli se besa los pies del Cristo todos los viernes. Pero en un solo pie y hay que subir al camarín. El primer viernes de marzo se baja la imagen a ras de suelo para que le puedan besar los dos pies. Se calculan más de medio millón de feligreses. En representación de la Familia Real, este año venerará al Nazareno la Infanta Elena.

Para Benjamín Echeverría, provincial de los Franciscanos Capuchinos, este será su primer viernes de marzo. «Hay muchos dramas personales y el Cristo tiene muchos devotos», dice.