El falso rapto por dinero

Tras las sospechas de la pareja del acusado, éste le mintió por teléfono: «Quise sacar algo de dinero con un secuestro, pero todo ha salido mal»

MADRID Actualizado:

Estaba nervioso. Muy nervioso. No comía casi nada. Apenas dormía. Así vivió las 48 horas de secuestro su presunto autor, J. J. A. En su modesta casa de Valdepeñas de la Sierra, todo era incertidumbre. No sólo por su miedo a que de un momento a otro la Guardia Civil se presentara allí, sino por las sospechas que levantó este individuo incluso sobre su actual pareja, que comenzó a atar cabos. La mujer supo de lo ocurrido en Torrelaguna por los medios de comunicación y, desde que saltó la noticia, notaba a su compañero muy extraño. Cuando, a los dos días, las criaturas fueron halladas por dos jóvenes de la urbanización Valderrey (Algete) que habían salido a practicar deporte, J. J. A. desapareció del mapa.

Por eso, horas después, cuando la Guardia Civil se presentó en la vivienda, la mujer contó que su compañero le confió una verdad a medias por teléfono: «He perpetrado un secuestro, pero para conseguir algo de dinero, lo que pasa es que ha salido mal», vino a decirle. Pero lo cierto es que este delincuente, más allá del rapto, había intentado matar a los dos niños. Porque el hallazgo de los menores dentro del pozo y a casi 40 grados de temperatura, tras dos días perdidos, fue casi providencial. El sospechoso, presuntamente, había intentado matarlos sin levantar sospechas. Incluso les tiró trozos de madera de una puerta y pedruscos, para hacerlos desvanecer, ya dentro de un pozo que a punto estuvo de convertirse en su ataúd.