Érase una vez... en el Hotel Ritz
Jasmine, de orgaza y pedrería. Vestido con movimiento, como si se volara en la alfombra mágica - ISABEL PERMUY

Érase una vez... en el Hotel Ritz

El establecimiento de lujo exhibe una colección de vestidos de novia inspirada en las princesas de Disney

MARÍA ISABEL SERRANO
MADRID Actualizado:

¿Alguien ha soñado con casarse vestida de princesa Disney? Si la respuesta es afirmativa conviene saber que no es una idea extravagante o insensata. Esa posibilidad, existe. Es facilísimo. Y no demasiado caro. De hecho, se puede preparar una auténtica boda de cuento de hadas. El Hotel Ritz fue ayer el glamuroso escenario de los últimos diseños de «Disney Novias 2012». Era la primera vez que ocurría en España. Y fue todo un éxito.

Bella (La Bella y la Bestia), la princesa Aurora (La Bella Durmiente), Jasmine (Aladdin), Ariel (La Sirenita), Tiana (Tiana y el Sapo), Rapunzzel (Enredados) y Cenicienta «estuvieron» ayer en el hotel madrileño. No vestidas de novia como tal, pero sí junto al vestido que Walt Disney hubiera diseñado para cada una de ellas a la vista de sus personalidades y de sus entornos cinematográficos. Así las hubieran vestido en la factoría Disney a la hora de dar el «sí» a su príncipe azul.

El Ritz madrileño también se vistió ayer con sus mejores galas para esta colección. Los siete trajes de novia para princesas estaban situados en alto, sobre un enorme tablero que dejaba apreciar todos los detalles del traje nupcial. Lo organizaba la firma «Mil Bodas». Los vestidos han sido diseñados por Alfred Angelo, en colaboración con la casa Disney.

Nada más entrar al espléndido salón, el traje que llevaría Jasmine, la protagonista de la película «Aladdin». Por su espíritu aventurero y soñador, va con falda de capas de organza y cuerpo cargado de exquisita pedrería. Con mucho movimiento, como si volara en la alfombra mágica. Al lado, el de «La Sirenita». Para Ariel se ha pensado en un vestido también con movimiento pero, esta vez, el de las olas. Que pueda bailar bajo del mar... Rapunzzel, que es segura y soñadora, tiene un elegante traje inspirado en su larga melena a base de seda de tafetán perlada que termina en un «juego de tela» enredado y lleno de retorcidos. Ideal.

Bella dejaría con la boca abierta —más si cabe— a la Bestia con ese traje que pretende resaltar belleza y humildad al mismo tiempo. Está inspirado en el gran baile de ese gran salón tridimensional que nos empequeñece al contemplar las imágenes de la película.

Mezclas irresistibles

Para una novia sencilla y romántica está hecho el vestido que le hubieran puesto a la princesa Aurora, la protagonista de «La Bella Durmiente del Bosque». Es santo y seña de la elegancia y la feminidad. Un «palabra de honor» en organza y pecho en forma de corazón adornado, el cuerpo, con sencillas flores de pedrería.

Entre nenúfares nos encontramos el traje nupcial de una princesa como Tiana; sí, la del sapo. El atuendo es para una joven libre y luchadora; moderna pero nostálgica que está dispuesta a una transformación mágica. La falda es una mezcla irresistible de satén y organza que «ocultan» flores para no olvidar que las cosas no siempre son lo que parecen.

Cenicienta estaría encantada con el vestido pensado para ella. Glamour y elegancia. Inspirado en el cristal, como el zapato que perdió con las campanadas de media noche. Otro cuerpo en «palabra de honor» con falta a base de purpurina plateada. Es el modelo más solicitado. El precio medio los trajes ya descritos es de unos 1.500 euros.

¿Y el príncipe? Para ayudar a los caballeros, allí estaba la firma «Ottavio Nuccio» con colecciones para todos los gustos; desde el «gentleman» al «fashion». O el que prefiere un toque rockero o barroco. Siempre elegante.

Punto y aparte son los detalles, personalizados y asequibles, que realizan en «Sueño de Hadas»: jabones en forma de piruletas o pastelitos para regalar a los invitados. Todo está pensado para que los novios sean felices y coman perdices.

ISABEL PERMUY
ISABEL PERMUY